
Las autoridades mexicanas encontraron este martes seis cabezas humanas en una carretera que conecta los estados de Puebla y Tlaxcala. Este hallazgo, que es considerado inédito en la región, fue reportado inicialmente por automovilistas y posteriormente confirmado por la Fiscalía de Tlaxcala, que se encargó de la investigación en la zona donde se localizaron los restos.
Ese mismo día, en la ciudad de Colima, las fuerzas policiales informaron sobre el descubrimiento de otro cráneo y más despojos humanos, según reportes de medios locales. La fiscalía tlaxcalteca comunicó a través de sus redes sociales que las cabezas pertenecen a seis hombres y anunció la apertura de una investigación para identificar a los responsables de estos actos.
De acuerdo con versiones periodísticas, en el lugar donde se encontraron las cabezas se habría hallado un panfleto que atribuye las decapitaciones a un ajuste de cuentas entre bandas que se dedican al robo de gas. Aunque en Puebla y Tlaxcala se ha detectado la presencia de grupos involucrados en el tráfico de drogas y combustibles, ambos estados habían permanecido ajenos a incidentes de esta magnitud. Sin embargo, en los últimos meses se han reportado hallazgos de cadáveres en la zona limítrofe entre estas dos entidades.
Este tipo de escenas han sido comunes durante más de una década en estados del norte y de la costa del Pacífico, donde operan diversas organizaciones del narcotráfico. Por ejemplo, el 30 de junio pasado, se localizaron 20 cadáveres, de los cuales cinco estaban decapitados, en una carretera de Sinaloa (noroeste). En marzo de 2022, seis cabezas y otros restos humanos fueron abandonados sobre el techo de un vehículo en la avenida principal de Chilapa, en Guerrero (sur).
Los descubrimientos en Tlaxcala y Colima se produjeron tras el reporte de un colectivo civil de búsqueda de personas desaparecidas, que el sábado había informado sobre restos humanos en una presunta fosa clandestina dentro de un panteón de Tlaquepaque, Jalisco (oeste). Según el grupo Madres Buscadoras de Jalisco, los despojos corresponderían al menos a nueve personas y estaban atados con cuerdas y cintas de embalaje. Sin embargo, la fiscalía de Jalisco afirmó contar con “elementos para presumir que se trata de inhumaciones realizadas conforme a las leyes”.
Es importante señalar que las autoridades regionales suelen autorizar entierros en fosas comunes cuando los cadáveres no son identificados tras un cierto periodo de tiempo. Jalisco es, además, el estado con más personas desaparecidas en México, con cerca de 16,000 casos, dentro de un total que se aproxima a 130,000, la mayoría de los cuales han sido registrados desde 2006, cuando el Estado declaró la guerra a los cárteles. Desde entonces, el país ha acumulado aproximadamente 480,000 homicidios.