
El desarrollo de la infraestructura portuaria en Perú ha generado una intensa competencia en el Pacífico sudamericano, con un movimiento de carga que alcanzará cerca de 70 millones de toneladas métricas en 2025, según informes oficiales. Este crecimiento es impulsado por una serie de megaproyectos que buscan no solo transformar la logística nacional, sino también atraer la atención internacional hacia el país.
Proyectos como el puerto de Chancay, la ampliación del Callao, el puerto de Marcona y el megaproyecto de Corío han posicionado a Perú como un actor clave en el liderazgo portuario de América del Sur. La inversión en estos puertos ha tenido un impacto significativo en la economía, ya que los terminales marítimos son responsables de casi todas las exportaciones del país y reciben el 80% de las importaciones.
Alonso Macedo, economista del Instituto Peruano de Economía (IPE), destacó que “durante este último año, los puertos del país han movilizado 70 millones de toneladas métricas de carga, un crecimiento importante, cerca del 9% respecto al año pasado”. Macedo subrayó que los puertos son esenciales para la conexión de Perú con la economía global, ya que son la principal vía de salida para las exportaciones y la entrada para las importaciones.
El desarrollo portuario también ha generado un aumento en el empleo y la actividad productiva en diversas regiones. Los puertos no solo crean miles de puestos de trabajo directos, sino que también facilitan el acceso de sectores como la agroexportación y la minería a los mercados internacionales. Macedo explicó que “los puertos son un polo dinamizador de las economías, no solo de la economía nacional, sino también de las economías regionales”.
Las inversiones en infraestructura portuaria superan los mil millones de dólares, con proyectos destacados como la ampliación del muelle sur del Callao y la segunda etapa del puerto de Chancay, que cuenta con una inversión estimada de 2.500 millones de dólares y cuya finalización está prevista para 2027. La ambición de Perú es convertirse en un hub logístico regional, comparable a los puertos más importantes del continente.
Felipe James, presidente de la Sociedad Nacional de Industrias, afirmó en el Foro Económico Internacional de la CAF que “se ha ido ya visualizando ese destino del Perú, que debe ser el centro logístico e industrial del Pacífico sudamericano”. Sin embargo, James también advirtió sobre los obstáculos que enfrenta el país, como la gobernanza y la priorización de proyectos, que pueden diluir la responsabilidad y retrasar la ejecución de las obras.
Las alianzas público-privadas y las modalidades de obras por impuestos, aunque están contempladas en la legislación peruana, no se han implementado con la rapidez necesaria. James enfatizó la importancia de una mejor coordinación entre el Ministerio de Economía y ProInversión para activar estos mecanismos en proyectos estratégicos.
Carlos Gallardo, gerente general del IEP, destacó que el desafío logístico no se limita a la infraestructura física, sino que también incluye la necesidad de servicios complementarios como seguridad, acceso a agua y electricidad, y la formación de profesionales capacitados. La discusión sobre zonas económicas especiales ha sido recurrente, pero la experiencia hasta ahora ha sido limitada.
El megapuerto de Corío, ubicado en el sur del país, se ha convertido en un proyecto emblemático, cuya viabilidad depende de su integración con un tren bioceánico y la creación de un clúster de litio en la región. Pedro Guevara, economista y docente universitario, explicó que “la justificación viene por el movimiento de la carga” y que la construcción del tren bioceánico es crucial para el éxito del puerto.
Los proyectos asociados al megapuerto de Corío contemplan una inversión total de más de ocho mil millones de dólares, incluyendo un hub multimodal y un terminal de granos. Guevara aseguró que el movimiento de carga de granos justifica la construcción del tren bioceánico y el megapuerto, ya que esto reduciría significativamente los costos en el comercio internacional.
La competencia portuaria en el Pacífico sudamericano no se limita a Chancay y Corío, sino que también incluye al Callao, Matarani, Salaverry, Marcona y Paita, que han experimentado modernizaciones y expansiones. La coordinación entre los distintos niveles de gobierno, la promoción de inversión privada y la diversificación de servicios logísticos son factores clave para el futuro de la industria portuaria en Perú.
El país continúa atrayendo inversiones millonarias, mientras que especialistas y autoridades coinciden en que el verdadero desafío radica en articular servicios, conectividad y capital humano para que el crecimiento portuario beneficie a todo el territorio.