El Gobierno de Perú ha decidido romper relaciones diplomáticas con México a inicios de noviembre, tras la decisión de este último de otorgar asilo en su embajada en Lima a Betssy Chávez, quien fue exprimera ministra durante el mandato de Pedro Castillo y actualmente enfrenta cargos como coautora del intento de golpe de estado del expresidente.
La tensión entre ambos países se intensificó después de que el actual presidente peruano, José Jerí, concediera una entrevista al diario El Comercio, en la que no descartó la posibilidad de que la policía peruana ingresara a la sede diplomática mexicana para arrestar a Chávez. “Si tiene que ingresarse a la Embajada mexicana, se hará“, afirmó Jerí, lo que generó una fuerte respuesta del Gobierno mexicano.
La situación se agrava tras la decisión del Tribunal Supremo de Perú, que dictó cinco meses de prisión preventiva y emitió una orden internacional de búsqueda y captura contra Chávez. En este contexto, Jerí se mostró “abierto a todo tipo de posibilidades” para cumplir con el mandato judicial, siempre “conforme a los compromisos internacionales“.
Por su parte, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, advirtió que cualquier intento del Gobierno peruano de ingresar a la embajada de su país en Lima “violaría todas las leyes internacionales“. Durante su conferencia de prensa matutina, Sheinbaum subrayó que el asilo concedido a Chávez es una figura “plenamente legal“.
La postura de Jerí contrasta con las declaraciones de otros miembros de su gabinete, quienes habían minimizado la posibilidad de un asalto a la embajada, recordando un incidente similar ocurrido en 2024 en Ecuador, donde el Gobierno de Daniel Noboa permitió la irrupción en la sede diplomática mexicana para arrestar al exvicepresidente Jorge Glas, acusado de corrupción.
Sin embargo, el ministro de Exteriores peruano, Hugo de Zela, descartó que se repita un escenario como el de Ecuador, afirmando que “Perú es un país respetuoso del Derecho Internacional” y que no se está considerando ninguna acción similar.
Este conflicto diplomático se suma a las tensiones recientes entre México y Ecuador, donde en abril de 2024 se vivió una situación comparable, lo que llevó al Gobierno de Andrés Manuel López Obrador a romper relaciones con la administración de Noboa.

