El dictador Nicolás Maduro realizó su juramento ante la Asamblea Nacional, el órgano legislativo del régimen, extendiendo su mandato al frente del Poder Ejecutivo por un período adicional de seis años. Esta ceremonia se llevó a cabo en un contexto de fuerte aislamiento internacional, resultado del megafraude electoral que se atribuye al chavismo en las elecciones presidenciales del 28 de julio pasado, donde el candidato Edmundo González Urrutia fue declarado ganador. Durante el acto, el presidente de la Asamblea, el dirigente chavista Jorge Rodríguez, afirmó: “Juro que este nuevo período presidencial será de paz”, a lo que el jefe legislativo respondió: “Queda usted investido en su cargo constitucional”.
Participación internacional y contexto electoral
En la ceremonia de juramentación, solo asistieron cinco jefes de Estado: Miguel Díaz-Canel de Cuba, Gaston Browne de Antigua y Barbuda, Brahim Gali de la República Árabe Saharaui Democrática, Abdelmadjid Tebboune de Argelia y Daniel Ortega, dictador de Nicaragua. Aunque inicialmente Ortega había anunciado que no participaría, finalmente asistió a la investidura, que fue calificada de ilegítima. Por su parte, Rusia, China e Irán, considerados protectores de Caracas, enviaron representantes, aunque de poca jerarquía.
Según los documentos presentados, tanto por la oposición como por el oficialismo, que nunca fueron hechos públicos para justificar la toma de poder, el triunfo de Maduro fue abrumador: obtuvo 7.443.584 votos, lo que representa el 67% del total, mientras que su oponente González Urrutia recibió 3.385.155 votos, es decir, el 30%. Estos números, que son considerados inapelables, se basan en el 85% de las actas de escrutinio que el Consejo Electoral logró recolectar, digitalizar y publicar en una página web, las cuales fueron certificadas por el Centro Carter, los únicos observadores internacionales independientes de la elección.
Discurso y medidas de seguridad
En su discurso posterior al acto, Maduro recordó la primera vez que asumió la presidencia del país en 2013, afirmando: “Juró lealtad absoluta a (Hugo) Chávez, a su legado y a sus sueños”. Además, destacó: “He jurado con la fuerza del compromiso demostrado por todos estos años de lucha”, y agregó: “Hemos cumplido siempre con esta Constitución porque la escribimos con el pueblo”.
El día viernes 10 de enero, se inició una medida controversial desde Miraflores, donde se decidió cerrar la frontera con Colombia por temor a que se produjeran cruces de personas en el momento de su juramento en territorio venezolano. También se suspendieron los vuelos hacia ese país. La situación en la frontera continúa militarizada desde hace varios días, lo que refleja la dictadura y las manifestaciones populares o levantamientos militares que se han producido en el país. La ceremonia de juramentación estaba prevista para dos horas después de lo que ocurrió en el hemiciclo, pero finalmente se llevó a cabo en otro salón.
Reacciones y protestas
Tanto el enviado del Kremlin, Viacheslav Volodin, titular de la Duma rusa, llegó después de que el dictador iniciara su juramento. La Plataforma Unitaria, junto con sectores de la sociedad civil y aliados internacionales, emitió un comunicado inmediatamente después de la juramentación, declarando el inicio de una nueva etapa de democracia en Venezuela y denunciando lo que califican como un “golpe de Estado” y una “usurpación del poder” que continuará a pesar de los resultados de julio.
El palacio donde se llevó a cabo la ceremonia estaba fuertemente custodiado por policías, militares y agentes de inteligencia. El jueves anterior, cientos de manifestantes anti-Maduro tomaron las calles, y los ayudantes de la líder opositora María Corina Machado informaron que ella había sido detenida por las fuerzas de seguridad y coaccionada para grabar vídeos. Posteriormente, fue liberada. Durante un mitin, marchó en motocicleta en un convoy de seguridad, mientras que su equipo de prensa fue perseguido por la política de la dictadura. Más tarde, en redes sociales, se reportó que su convoy había sido “interceptado violentamente”.
Líderes de América y Europa condenaron la represión de voces disidentes y exigieron la liberación de los detenidos. El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su apoyo, afirmando: “¡Estos luchadores por la libertad deben ser protegidos, DEBEN permanecer SEGUROS y VIVOS!” en su red social Truth. Los partidarios de Maduro negaron que Machado hubiera sido detenida, argumentando que los opositores estaban difundiendo noticias falsas para generar una crisis internacional. La controversia previa a la posesión de Maduro se suma a un contexto de fraude y represión brutal para silenciar la disidencia.

