
En diciembre de 2024, el Tribunal de Juicio Oral en Lo Penal de Coyhaique absolvió a los hijos de Nabila Rifo por el homicidio de Gerardo Bañares, expareja de su madre. La decisión fue ratificada de forma unánime por la Corte de Apelaciones de Coyhaique. Esto ocurrió tras la presentación de un recurso de nulidad por parte del Ministerio Público, que acusó a los hijos de Rifo como autores de homicidio calificado. Sin embargo, se reafirmó que actuaron en defensa propia, después de haber sido agredidos por Bañares.
El fallo del tribunal indicó: “Se rechaza, sin costas, el recurso de nulidad interpuesto por Matías Manzano Aguayo, Fiscal Adjunto de la Fiscalía Local de Coyhaique, en representación del Ministerio Público, en contra de la sentencia de 30 de diciembre de 2024, dictada por la sala única del Tribunal de Juicio Oral en lo Penal”. La resolución del tribunal determinó que el acto se enmarcó en la legítima defensa.
El abogado de los hijos de Rifo, Mauricio Martínez, argumentó: “Nosotros argumentamos que esto fue una legítima defensa. Luis actuó para proteger su vida y la de su madre, quien ya había denunciado en dos ocasiones a Bañares”. Durante el juicio, se expuso que los hijos de Rifo atacaron a Bañares tras un enfrentamiento que resultó en 30 golpes: 17 de ellos fueron propinados con una manopla por Luis Torres y 13 con un bate de béisbol por el hermano menor, quien en ese momento tenía 17 años. La defensa sostuvo que los jóvenes actuaron impulsados por el temor y la necesidad de proteger a su madre, quien había estado sufriendo amenazas y agresiones por parte de Bañares durante meses.
La resolución del tribunal consideró las denuncias previas por violencia intrafamiliar, así como el contexto de abuso sostenido que había vivido Rifo. En este sentido, la justicia concluyó que no se trató de un acto premeditado de violencia, sino de una reacción desesperada ante una amenaza inminente.
Este caso ha generado un amplio interés público debido al historial de violencia que ha rodeado la vida de Nabila Rifo, quien en 2016 fue víctima de un ataque brutal por parte de su entonces pareja, Mauricio Ortega. Este incidente conmocionó al país y se convirtió en un símbolo de la violencia de género en Chile. Ortega fue condenado inicialmente a 26 años de prisión, pena que posteriormente fue reducida a 18 años por la Corte Suprema.