El pasado fin de semana, Munich fue el escenario de la Cumbre Internacional de Seguridad, donde líderes de la OTAN, incluidos jefes de estado y ministros, discutieron temas cruciales como la financiación de Ucrania en su conflicto con Rusia, los desafíos en la defensa europea, la migración en el continente y las relaciones transatlánticas.
Marco Rubio, jefe de la diplomacia estadounidense, participó en la cumbre y enfatizó la necesidad de un diálogo constructivo con Europa, aunque también expresó críticas hacia la ONU, señalando que “no han podido resolver la guerra en Gaza” y que el liderazgo estadounidense ha sido fundamental en la búsqueda de soluciones en conflictos como el de Ucrania. En su discurso, Rubio afirmó: “Ya no podemos anteponer el llamado orden mundial a los intereses vitales de nuestros pueblos y nuestras naciones. Hay que reformar y reconstruir las instituciones mundiales del antiguo orden”.
Las relaciones entre Estados Unidos y Europa han sido tensas desde la administración de Donald Trump, con preocupaciones sobre la dependencia de Europa respecto a Estados Unidos. Rubio, en Bratislava, Eslovaquia, subrayó que no se busca que Europa sea un “vasallo” de Estados Unidos, sino que la alianza sea lo suficientemente fuerte para disuadir cualquier desafío.
Sin embargo, las palabras de Rubio no lograron calmar las inquietudes de los líderes europeos. Kaja Kallas, jefa de la diplomacia de la Unión Europea, defendió la contribución de Europa y rechazó la idea de que la civilización europea esté en decadencia, afirmando: “Contrariamente a lo que dirían algunos, Europa no es decadente ni woke, ni su civilización está amenazada”.
El presidente francés, Emmanuel Macron, también se pronunció antes de la cumbre, instando a Europa a dejar de ser un actor pasivo y a desarrollar su propia estrategia de seguridad. Durante la cumbre, Macron abogó por una reorganización de la arquitectura de seguridad en Europa, destacando la necesidad de una nueva generación de capacidades defensivas.
El canciller alemán, Friedrich Merz, advirtió sobre el colapso del orden internacional basado en normas y derechos, sugiriendo que el equilibrio de poder está cambiando, con China emergiendo como un competidor militar de Estados Unidos. Merz afirmó: “Hemos cruzado el umbral hacia una era caracterizada abiertamente por el poder y la política de las grandes potencias”.
Por su parte, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, subrayó la necesidad de que Europa fomente su independencia frente a amenazas internas y externas, señalando que el modo de vida europeo está siendo desafiado de nuevas maneras.
La cumbre de Munich concluyó con un llamado a la unidad y a la cooperación, aunque las diferencias entre Estados Unidos y Europa siguen siendo evidentes. Se espera que el próximo encuentro de la Unión Europea, programado para marzo, se centre en la reactivación económica del bloque, que ha enfrentado años de estancamiento.

