
En un contexto histórico, Michelle Bachelet podría convertirse en la primera mujer en liderar la Organización de las Naciones Unidas (ONU), un cargo que nunca ha sido ocupado por una mujer en sus ochenta años de existencia. La exmandataria chilena se perfila como una de las candidatas más fuertes, especialmente considerando que solo un latinoamericano, el peruano Javier Pérez de Cuéllar, ha dirigido el organismo en el pasado.
La posibilidad de que Bachelet aspire a la Secretaría General de la ONU se vuelve relevante en un momento en que se discute la rotación del liderazgo entre regiones, una práctica no formalizada pero que ha sido observada en la historia de la organización. Actualmente, se considera que es el turno de América Latina, y existe un consenso informal que sugiere que la próxima persona en ocupar el cargo debería ser una mujer, lo que aumenta las expectativas en torno a la ex presidenta chilena.
En una reciente entrevista con la agencia AFP, Bachelet expresó su confianza en que “el mundo está preparado” para que una mujer asuma el liderazgo de la ONU. La ex presidenta destacó que las mujeres pueden aportar un tipo de liderazgo que combina firmeza con humanidad, cualidades necesarias para enfrentar los desafíos globales actuales. Estas declaraciones surgen en un momento crucial, ya que su nombre vuelve a estar en el centro de la discusión internacional.
Bachelet cuenta con una sólida trayectoria en el ámbito internacional. Además de haber sido presidenta de Chile en dos ocasiones, se desempeñó como directora de ONU Mujeres entre 2010 y 2013 y como Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos desde 2018 hasta 2022. Esta experiencia la posiciona favorablemente frente a otros candidatos de la región, como la costarricense Rebeca Grynspan, actual secretaria general de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo; Alicia Bárcena, secretaria de Medio Ambiente de México; Mia Mottley, primera ministra de Barbados; y el argentino Rafael Grossi, director del Organismo Internacional de Energía Atómica.
El futuro de la candidatura de Bachelet dependerá en gran medida del apoyo del presidente electo José Antonio Kast, cuya decisión se espera que se conozca después del 11 de marzo, cuando asuma su nuevo gobierno. Si Kast decide respaldar su postulación y Bachelet es elegida, asumiría el cargo tras la finalización del segundo mandato de António Guterres, programado para el 31 de diciembre de 2026.