Mercedes-Benz Argentina anunciará este jueves los detalles del cambio de titularidad de la operación comercial de vehículos particulares y utilitarios livianos en el país, cerrando así un período de varios meses que estuvo envuelto en todo tipo de rumores. Estos rumores iban desde la decisión de retirar la marca del mercado local hasta la posible venta de la planta a un holding para ensamblar autos chinos en los próximos años. Aunque habrá que esperar 48 horas para conocer el formato con el que continuará fabricándose el utilitario Sprinter, se ha confirmado que se abastecerá al mercado regional mediante la importación de alta gama alemana. Esta información fue conocida días atrás y será confirmada el jueves. El grupo inversor que lidera el empresario Pablo Peralta quedará a cargo de la operación tras 74 años de presencia de la marca en el país. El argentino, que se denomina Open Car, está conformado por Peralta, Eduardo Oliver y Andrés Julián Racauchi, quienes ya son socios en la red de concesionarias del mismo nombre. La nueva empresa se llamará Prestige Autos.
Para este nuevo negocio, han sumado al economista Alfonso Prat-Gay, ex CEO de Toyota Argentina, y a Daniel Herrero, quien como presidente hará un anuncio en una conferencia de prensa convocada para las 11:30 en el Centro Industrial “Juan Manuel Fangio” en la localidad bonaerense de Virrey Pino, provincia de Buenos Aires. En esta conferencia participarán las actuales autoridades y representantes de capitales argentinos. La fecha del 20 de febrero coincide con lo que adelantó el secretario general del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA), Ricardo Pignanelli, quien en una entrevista radial mencionó que “el 20 o 22 se firma, donde gracias a Dios tengo cubiertos 1.800 compañeros”.
Paralelamente, otras fuentes explicaron a Infobae que “no va a Mercedes, asocia hay un plan de fuerte inversión”. Esta situación forma parte de la reestructuración de la compañía a nivel mundial, que comenzó hace tres años, cuando Alemania decidió separar la compañía de transporte liviano de la división pesada que produce camiones y buses. La principal razón de esta separación fue la necesidad de movilidad sustentable hacia la electrificación, ya que las necesidades de carga y pasajeros son completamente distintas, lo que incluye inversiones en combustibles alternativos como el hidrógeno.
Luego de la escisión global, también se terminará de producir, el próximo verano, la totalidad de las operaciones de Camiones y Buses, que serán trasladadas a una nueva planta que se levantará en Zárate para funcionar como centro de distribución de repuestos. Al mismo tiempo, dentro de la transformación de la matriz energética, ambas compañías se han comprometido a convertir el 100% de sus vehículos a eléctricos a nivel mundial, lo que impactó directamente en el único vehículo que se fabrica en Virrey Pino, que se exporta a países de la región, fundamentalmente a Brasil.
Readecuar la industrial actual a una versión eléctrica implica un importante desafío, pero ante la evidencia de que la escala de producción todavía es muy baja, parece ser una de las principales razones por las que se ha tomado la decisión de no seguir adelante con la producción local. De este modo, la fabricación del motor diésel actual continuaría hasta el año 2029, cuando finalizaría la licencia extendida por parte de Alemania. La planta mantendría su funcionamiento sin alteraciones bajo la dirección de los nuevos dueños.

