El ministro de la Corte Suprema, Mario Carroza Espinosa, concluyó su carrera judicial de casi 50 años al alcanzar el límite de edad de 75 años, establecido por la ley para permanecer en el cargo. Su trayectoria comenzó en 1977 como oficial segundo de un juzgado del crimen y abarcó diversos roles, incluyendo secretario, juez, relator de cortes de apelaciones, fiscal judicial y, finalmente, ministro de la Corte Suprema desde el 31 de diciembre de 2020.
A lo largo de su carrera, Carroza ocupó importantes posiciones en el sistema judicial chileno. Fue secretario del Juzgado de Letras de Cauquenes entre 1981 y 1982, y del Décimo Juzgado Civil de Santiago entre 1982 y 1984. Posteriormente, se desempeñó como juez en varios juzgados, incluyendo el Primer Juzgado del Crimen de Puente Alto y el Sexto Juzgado Civil de Santiago, entre otros. En 2007, fue nombrado ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, cargo que ocupó hasta su ascenso a la Corte Suprema.
En su despedida, Carroza expresó su gratitud hacia el Poder Judicial, afirmando: “El Poder Judicial fue, de alguna manera, con todas las personas, con las instituciones por las cuales yo pasé, con las unidades en las que trabajé, hicieron de mí, digamos, una persona que sale contenta, agradada y muy formada en la parte intelectual y también en lo emotivo, en lo emocional y en la sensibilidad”.
Desde 2010, Carroza se dedicó a causas relacionadas con violaciones a los derechos humanos ocurridas entre el 11 de septiembre de 1973 y el 10 de marzo de 1990. A partir de 2017, asumió el rol de juez de ejecución de penas en estos casos, destacándose en investigaciones de causas emblemáticas como la Caravana de la Muerte, la Operación Cóndor, el caso Quemados y el asesinato del senador Jaime Guzmán. En sus propias palabras, el magistrado comentó sobre la necesidad de dedicación en este ámbito: “Era un mundo que efectivamente se requería que hubiera dedicación. La Corte Suprema, de hecho, hizo su mea culpa en su momento. Nosotros entonces éramos los encargados de reivindicar esa situación, de hacernos cargo de la justicia transicional tal como correspondía”.
Además de su labor judicial, Carroza fue profesor de Estado en Filosofía en la Universidad de Chile y enseñó Derecho Penal y Derecho Procesal Penal entre 1987 y 2015. También participó en diversas comisiones y proyectos relacionados con la violencia intrafamiliar y el maltrato infantil, y fue presidente de la Asociación Nacional de Magistrados en dos periodos.
En la Corte Suprema, Carroza formó parte de la Tercera y Primera Sala, y se encargó de temas de infancia y familia, así como de causas por violaciones a los derechos humanos. Su carrera culminó con reconocimientos de familiares, colegas y organizaciones sociales, marcando el fin de una notable trayectoria en el Poder Judicial chileno.

