Luis Fernando Iribarren, conocido como “el carnicero de San Andrés de Giles”, vuelve a ser noticia tras escapar de prisión y ser recapturado tras 12 días.
Luis Fernando Iribarren, un criminal argentino conocido como “el carnicero de San Andrés de Giles”, ha vuelto a ser noticia casi tres décadas después de haber cometido sus crímenes. En 1992, un caso similar fue el del odontólogo Ricardo Barrera, quien asesinó a su esposa, suegra y dos hijas, y recibió una condena a prisión perpetua, al igual que Iribarren. Este último, de 59 años, es recordado por haber asesinado a su familia en un acto de violencia extrema, que incluyó el uso de un hacha y un arma de fuego.
Iribarren fue condenado por el asesinato de cinco miembros de su familia, incluyendo a sus padres, su hermana y su hermano, así como a su tía. En su juicio, se mencionaron factores como problemas de salud mental y disputas familiares, aunque él mismo declaró que se sentía “desplazado” y resentido hacia sus hermanos, lo que lo llevó a cometer los crímenes. En julio de 1986, a la edad de 21 años, Iribarren inició su serie de asesinatos tras una discusión con su padre. En un estado de ira, tomó una carabina calibre 22 y disparó a su padre, madre y hermana mientras dormían. Posteriormente, también asesinó a su hermano, asegurándose de que no quedara ningún sobreviviente.
Después de estos asesinatos, Iribarren vivió en soledad en la propiedad familiar, donde los cuerpos de sus víctimas fueron enterrados en una fosa común. La situación permaneció oculta hasta que, en 1995, Iribarren asesinó a su tía abuela, a quien golpeó con un hacha después de asfixiarla. Este acto reveló involuntariamente la existencia de sus anteriores crímenes, ya que la confesión de Iribarren llevó a las autoridades a investigar las desapariciones de su familia.
En 2002, la Sala III de la Cámara de Apelaciones de Mercedes dictó la pena máxima de prisión perpetua para Iribarren, quien fue considerado consciente de sus actos. Desde entonces, ha estado cumpliendo su condena en la Unidad Penal N° 26 de Olmos. Sin embargo, en 2022, se le permitió estudiar abogacía en la Universidad Nacional de La Plata, lo que le otorgó salidas educativas bajo un régimen de cárcel semiabierto.
El 29 de agosto de 2023, durante una de estas salidas, Iribarren logró escapar y permaneció prófugo durante 12 días. Durante su tiempo fuera de la prisión, arrendó una cabaña en Villa Atamisqui, en la provincia de Santiago del Estero, y se hizo notar en redes sociales, creando un perfil en TikTok donde compartía contenido relacionado con su vida como estudiante de derecho. En sus videos, abordó temas legales y discutió cuestiones sobre el delito, incluyendo una inquietante afirmación sobre el descuartizamiento de cuerpos.
Finalmente, fue capturado por la Policía Federal en Santiago del Estero, donde su fuga había sido delatada por su actividad en redes sociales. La captura de Iribarren concluyó un breve periodo de libertad que había sorprendido a las autoridades y a la sociedad argentina, reavivando el interés en su caso y en la historia de sus crímenes.

