Abrir el refrigerador y observar la acumulación de productos, las sobras olvidadas o los envases parcialmente vacíos es una experiencia común en muchos hogares. Este desorden no solo dificulta la búsqueda de alimentos, sino que también contribuye al desperdicio de alimentos, un problema global que impacta tanto la economía como el medio ambiente.
Según el investigador Kohei Watanabe, de la Universidad Teikyo en Tokio, una de las principales causas del deterioro de los alimentos es que estos son olvidados dentro del refrigerador. En países como Reino Unido, Estados Unidos y Japón, entre el 40% y el 60% del desperdicio de comida proviene de los hogares, según publica BBC Mundo.
En Japón, esta problemática se agrava debido a que el país importa casi dos tercios de sus alimentos, lo que incrementa el costo económico y ambiental de desechar productos que podrían haber sido consumidos.
Abordando el desperdicio de alimentos
Para enfrentar esta situación, Watanabe y su colega Tomoko Okayama, de la Universidad Taisho, han desarrollado una estrategia que combina la educación comunitaria con técnicas de organización del refrigerador para disminuir la cantidad de comida desperdiciada.
Confusión sobre las fechas de caducidad
Uno de los factores principales detrás del desperdicio en el hogar es la confusión relacionada con las fechas de caducidad. Una encuesta realizada en Tokio reveló que muchas personas tienden a desechar productos tan pronto como alcanzan la fecha de “mejor hasta”, a pesar de que estos aún son aptos para el consumo.
Watanabe aclara la diferencia: “Muchos productos fermentados, como el queso y el yogur, pueden ser consumidos mucho después de la fecha indicada”. El investigador sugiere que, en lugar de depender únicamente de la etiqueta, las personas deberían utilizar sus sentidos: “oler, mirar y probar los alimentos antes de descartarlos”.
Experimento para reducir el desperdicio en el hogar
Para poner a prueba su método, los investigadores colaboraron con el gobierno local de Arakawa, un barrio de Tokio comprometido con la reducción del desperdicio de alimentos. Se seleccionaron dos complejos residenciales: uno para aplicar la intervención y otro como grupo de control.
El primer paso consistió en analizar la basura de los hogares. Se encontró una gran cantidad de productos sellados y sin abrir, así como frutas, verduras y sobras que podrían haber sido consumidas. También se identificó que los alimentos fermentados, como el yogur, eran desechados con frecuencia debido al desconocimiento sobre su durabilidad.
Técnicas para organizar el refrigerador
Posteriormente, los investigadores llevaron a cabo reuniones con los residentes y propusieron pequeñas modificaciones en la organización del refrigerador para hacer más visible la comida que debía consumirse primero.
Los métodos incluyeron:
– Reorganizar los estantes para que los productos más antiguos estén al frente.
– Etiquetar los alimentos con la fecha de apertura.
– Realizar un inventario semanal de los productos en el refrigerador.
Resultados del experimento
Dos semanas después de implementar estas medidas, los investigadores volvieron a analizar la basura de los hogares participantes. Se descubrió que en la zona donde se aplicó la intervención, el desperdicio de alimentos se redujo en un 10%, mientras que en la zona de control aumentó un 10%, lo que sugiere que el método podría haber reducido el desperdicio hasta en un 20%.
Además, una encuesta posterior reveló que el simple hecho de hablar sobre el tema y generar conciencia también influyó en la reducción del desperdicio.
Impacto de pequeños cambios
Los investigadores consideran que estas estrategias pueden ser aplicadas en cualquier parte del mundo y están expandiendo el estudio a otras regiones de Japón. Watanabe señala: “No cuesta casi nada implementarlo”, añadiendo que “cualquiera puede hacerlo en su casa”.
Más allá de la organización del refrigerador, también se recomienda ser más críticos con las fechas de caducidad y evitar compras impulsivas en el supermercado. Okayama concluye con una reflexión: “Botar comida solo porque ha pasado su fecha de ‘mejor hasta’ es un desperdicio de recursos y también de dinero”.

