La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, ha anunciado su respaldo a la Ley de Ayuda Médica para Morir (MADA), que permite a pacientes con enfermedades terminales solicitar asistencia para terminar con su vida. Esta legislación, que ha sido aprobada por la cámara estatal, establece un nuevo marco de derechos individuales en el estado.
Hochul fundamentó su decisión al considerar que la ley es una extensión necesaria de las libertades civiles para aquellos que enfrentan un desenlace fatal inevitable. En su declaración, la gobernadora mencionó su experiencia personal con la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) en su familia, subrayando que la legislación no tiene como objetivo acortar la vida, sino reducir el sufrimiento de los pacientes, permitiendo que el proceso de muerte se lleve a cabo según sus propios términos.
La MADA incluye un conjunto de salvaguardias para asegurar el consentimiento informado y prevenir coerciones. Los requisitos para solicitar la asistencia incluyen ser residente de Nueva York, tener una esperanza de vida inferior a seis meses y someterse a una evaluación de salud mental por un especialista. Además, las solicitudes deben ser registradas en formato de audio o video, y se establece un período de reflexión de cinco días entre la prescripción del medicamento y su dispensación. La ley también reconoce la objeción de conciencia, permitiendo que instituciones religiosas se nieguen a ofrecer este servicio.
La ley entrará en vigor en enero de 2026, posicionando a Nueva York junto a otras doce entidades federativas de EE. UU. que ya han regulado esta práctica. Recientemente, Illinois adoptó una medida similar, mientras que otros estados como Massachusetts, Minnesota, Nuevo Hampshire, Carolina del Norte y Pensilvania están considerando legislaciones en este sentido.
La MADA ha tenido un largo proceso legislativo, siendo presentada inicialmente en 2015 y enfrentando varios obstáculos, incluidos retrasos por la pandemia de COVID-19, a pesar de que encuestas de 2019 mostraban un apoyo significativo entre la población.
La aprobación de esta ley ha suscitado reacciones diversas en la sociedad. La Conferencia Católica del Estado de Nueva York ha expresado su oposición, advirtiendo sobre las implicaciones éticas y sociales de la norma. El cardenal Timothy Dolan y otros representantes eclesiásticos han señalado que la ley podría poner en riesgo a los ciudadanos más vulnerables, interpretando la medida como un incentivo al suicidio en lugar de una mejora en los cuidados paliativos.
Por otro lado, legisladores y defensores de la MADA han calificado el anuncio como un avance histórico en la dignidad humana, considerándolo un paso hacia el reconocimiento de la autonomía de los pacientes terminales y sus familias en las etapas finales de la vida.

