La desaparición de la dirigente mapuche Julia Chuñil ha tomado un giro significativo con la presentación de nuevas pruebas que complican a uno de sus hijos, Javier Troncoso, principal imputado en el caso.
La Fiscalía ha presentado grabaciones telefónicas que sugieren que Troncoso y su hermano, Pablo San Martín, discutieron sobre cómo evitar el ingreso de la policía al terreno familiar. En una conversación, San Martín le aconsejó a Troncoso: “Hay que estar agujita no más. Javier, cierren las trancas con llaves e identificación. Mira, esos… la SIP de Los Lagos, a esos hueones no hay que dejarlos entrar”. Este diálogo ha llevado a la Fiscalía a considerar que sus acciones podrían constituir una obstrucción a la justicia, lo que contradice la conducta esperada de un familiar que busca a una persona desaparecida, reforzando así la hipótesis de encubrimiento.
Por su parte, la defensa de Troncoso argumenta que su cliente actuó con la intención de proteger sus derechos legales. La situación se complica aún más con el reciente hallazgo de una osamenta humana en el terreno donde vivía Chuñil, a aproximadamente 50 metros de su casa, en el sector Huichaco de la comuna de Máfil. La Fiscal Regional de Los Ríos, Tatiana Esquivel, informó sobre este descubrimiento durante una audiencia de revisión de medidas cautelares para los tres hijos de Chuñil, quienes están imputados por parricidio, inhumación ilegal, robo con violencia e intimidación frustrado, maltrato relevante y trato degradante.
La fiscal Esquivel detalló que la muestra ósea analizada presenta un 100% de correspondencia con ADN humano, lo que indica que todo el material genético pertenece a un ser humano, sin mezcla relevante con otras especies. La osamenta será sometida a un peritaje de ADN para determinar su identidad, lo que podría tener implicaciones significativas en el desarrollo del caso.

