La administración de Javier Milei ha impulsado un proceso de “desideologización” en el aparato del partido kirchnerista en diversos sectores del Estado argentino. Este movimiento se produce en un contexto marcado por la reciente condena en segunda instancia a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner por delitos de corrupción. En respuesta a esta situación, Fernández de Kirchner ha calificado a Milei como un “dictadorzuelo” y ha trazado paralelismos con la insurrección cívico-militar del peronismo que culminó en fusilamientos durante un gobierno de facto en 1956.
Demolición del edificio del ex Ministerio de Desarrollo Social
El descontento del kirchnerismo, y del peronismo más radical, se intensificó cuando el jefe de gabinete de Milei, Guillermo Francos, anunció las intenciones del Poder Ejecutivo de demoler el edificio que albergaba el ex Ministerio de Desarrollo Social, situado en la emblemática avenida 9 de Julio en la Ciudad de Buenos Aires. Este edificio es notable por contar con dos grandes imágenes de Eva María Duarte de Perón, conocida como Evita.
Franco declaró en radio Mitre que el edificio se encuentra en “muy malas condiciones” y que “entorpece el tránsito dentro de una avenida troncal y central”, sin mencionar el significado simbólico que tiene la representación de una de las figuras más importantes del movimiento peronista. Aunque el inmueble, que ocupa aproximadamente 29.000 m², ha estado en pie desde 1936, los murales de “la Evita combativa” fueron añadidos en 2011 mediante un decreto firmado por la entonces presidenta Cristina Kirchner, lo que lo convierte en un símbolo de la gestión kirchnerista.
La propuesta de demolición no es nueva; en 2022, el exlegislador porteño Roberto García Moritán, exmarido de la modelo Carolina “Pampita” Ardohain, había planteado la idea, aunque no prosperó. En ese momento, Moritán justificó su propuesta como una medida para desalentar los cortes de calles que frecuentemente realizaban las organizaciones sociales, algo que ha disminuido bajo la administración de Milei. A lo largo de las décadas, ha habido discusiones sobre la posible eliminación del edificio, principalmente debido a su alto costo de mantenimiento y su impacto en el tráfico vehicular. Por ejemplo, el fallecido Carlos Menem había expresado su deseo de suprimirlo en 1995.
En cuanto al futuro del edificio, si no se lleva a cabo su demolición, se están considerando opciones como su venta, la transferencia de la propiedad al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, la construcción de viviendas o su cierre definitivo.
Reacciones de Cristina Fernández de Kirchner
La idea de eliminar la representación de Evita de la avenida más emblemática del país provocó una fuerte reacción en Cristina Fernández de Kirchner, quien expresó su descontento a través de un audio dirigido a un sindicato de trabajadores de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), que se encarga de los planes sociales y las jubilaciones. En su mensaje, Fernández de Kirchner afirmó: “Un gobierno que se dedica a cambiar nombres de edificios que otros inauguramos, de obras que otros construyeron y hasta dicen que quieren demoler el edificio del Ministerio de Desarrollo Social ahí en la 9 de Julio, para sacar las imágenes de Eva Perón. Como si esto bastara para sacarla del corazón de millones de argentinos. ¡Cuánta mediocridad, por Dios!”
Además, criticó a Milei, sugiriendo que su administración estaba “casi a un pasito de que el pequeño dictadorzuelo” firme un decreto similar al 4.161 de 1956, que prohibía mencionar los nombres de Perón y Eva, así como suprimir imágenes y símbolos asociados al peronismo. Este decreto se relaciona con la represión que sufrió el movimiento peronista durante el gobierno de facto de Pedro Aramburu, un periodo que fue documentado en la novela “Operación masacre” del periodista Rodolfo Walsh.
Políticas de desmantelamiento de símbolos kirchneristas
A pesar de las críticas de Fernández de Kirchner, el gobierno de Milei ha manifestado que “los edificios públicos son de todos los argentinos”. A través de la gestión de la ministra de Desarrollo Social, Sandra Pettovello, se ha enfatizado la necesidad de un “reordenamiento” de los espacios públicos para asegurar la “neutralidad partidaria” y evitar la propaganda política, respetando así “la diversidad de los pensamientos”. La administración libertaria ha aclarado que “los objetos que no estén patrimoniados y no sean propiedad del Estado serán entregados a sus dueños, siempre que estos puedan demostrar la titularidad de los mismos”.
El secretario de Prensa, Javier Lanari, ha afirmado que “en los edificios públicos ya no se homenajean corruptos, ni saqueadores del Estado, ni líderes de asociaciones ilícitas”. Esta declaración se produjo en el contexto de la retirada del busto de Néstor Kirchner de las oficinas de Anses en el microcentro de Buenos Aires, una acción que fue documentada en redes sociales por la ministra Pettovello.
El Centro Cultural Kirchner (CCK), ubicado en el barrio de Retiro, también ha cambiado de nombre y ahora se denomina Palacio Libertad – Centro Cultural Domingo Faustino Sarmiento. Este cambio de nombre se acompaña de planes para desarrollar un polo gastronómico y ampliar la oferta de eventos en el lugar. La decisión ha sido criticada por sectores kirchneristas y de la izquierda, especialmente por el uso del espacio para una exposición que homenajeó a Mickey Mouse, figura emblemática del imperio Disney.
Además, el nombre del gasoducto homónimo de Néstor Kirchner ha sido eliminado, y ahora se le conoce como “Gasoducto Perito Francisco Pascasio Moreno”, en honor al naturalista y geógrafo de la generación liberal de 1880. En un esfuerzo por despojar al Estado de símbolos kirchneristas, el gobierno ha retirado pósteres, murales, gigantografías y pegatinas de Evita Perón, así como de los Kirchner y de los gremios peronistas en diversas áreas del Estado.
En febrero de este año, la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien también preside el Senado, había retirado otro busto de Néstor Kirchner que se encontraba en el Salón de las Provincias, argumentando que “lo sacamos porque no fue senador, no fue vicepresidente, no soy su viuda y aquí tiene que haber igualdad de todos los espacios”.

