El gobierno de Japón desmintió este jueves las afirmaciones del diario The Wall Street Journal sobre una supuesta recomendación del presidente estadounidense, Donald Trump, a la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, para que moderara sus comentarios sobre Taiwán y así evitar provocar a China.
El portavoz del gobierno japonés, Minoru Kihara, declaró que “la afirmación de que el presidente Trump le pidió a Takaichi que no provocara al gobierno de China sobre la soberanía de Taiwán no se ajusta a los hechos”. Este desmentido se produjo horas después de que Kihara se negara a comentar sobre el artículo del WSJ, que fue publicado en la mañana del jueves en Japón.
Kihara también indicó que el gobierno japonés ha presentado una queja formal al medio estadounidense, solicitando la revisión del artículo y la eliminación de la parte que consideran incorrecta.
Según el artículo del WSJ, durante una conversación telefónica entre Trump y Takaichi el pasado martes, el presidente estadounidense habría sugerido a la primera ministra que “no provocara” a Pekín con sus declaraciones sobre Taiwán, en un contexto de creciente tensión diplomática entre Japón y China. El medio, que cita fuentes de ambos países, describe el mensaje de Trump como “sutil”, aclarando que no se solicitó a Takaichi que se retractara de sus comentarios, como exige el gobierno chino.
Kihara, en una declaración anterior, mencionó que en la conversación se abordaron diversos temas, incluyendo el fortalecimiento de las relaciones entre Japón y EE.UU., así como la situación en el Indopacífico. “Es lo que expliqué ayer y evito dar más detalles, ya que se trata de un asunto diplomático”, añadió.
Por su parte, la agencia de noticias japonesa Kyodo reportó que, según una fuente gubernamental, los líderes discutieron formas de “cooperar” para reducir la tensión, aunque no se proporcionaron más detalles sobre la conversación.
Las relaciones entre Tokio y Pekín se han deteriorado recientemente, especialmente después de que Takaichi hiciera comentarios en el Parlamento japonés a principios de este mes, sugiriendo que un ataque a Taiwán o un conflicto en el estrecho justificarían una intervención de las Fuerzas de Autodefensa japonesas. Esta disputa diplomática ha escalado a otros ámbitos, incluyendo el económico y social, tras las advertencias de las autoridades chinas contra viajar a Japón, la reimposición de un veto al marisco japonés y la interrupción de intercambios personales y gubernamentales con Tokio.

