Las protestas en Irán han escalado en los últimos días, convirtiéndose en una revuelta nacional impulsada por el alto costo de la vida y la crisis económica.
Desde hace cinco días, las calles de Irán han sido escenario de manifestaciones masivas, donde los ciudadanos expresan su descontento ante la grave situación económica que enfrenta el país. La inflación, que alcanzó un alarmante 52% en diciembre, junto con la devaluación de la moneda y el estancamiento económico, han sido los principales motores de este descontento. Las protestas han llevado al cierre de comercios en Teherán y se han extendido a otras ciudades, reflejando un malestar social que se ha intensificado en los últimos años debido a la escalada de precios de productos básicos.
El descontento económico ha derivado en un componente político, con consignas como “muerte al dictador”, en referencia al líder supremo Alí Jamenei. La situación se ha vuelto violenta, con enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes, resultando en al menos siete muertos y más de 30 heridos, según la ONG opositora Hrana. Estas son las protestas más significativas desde 2022, cuando la muerte de Mahsa Amini, una joven de 22 años, durante su detención, provocó una ola de movilizaciones en todo el país.
En respuesta a la situación, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado con intervenir si las autoridades iraníes continúan atacando a los manifestantes. En un mensaje publicado en su plataforma Truth Social, Trump afirmó: “Si Irán dispara y asesina violentamente a manifestantes pacíficos, como es su costumbre, Estados Unidos acudirá a su rescate. Estamos preparados y listos para actuar”. Esta declaración se produce en un contexto donde las autoridades iraníes han intentado calmar la situación, reconociendo las “demandas legítimas” de la población.
Las manifestaciones han puesto de relieve la creciente tensión social en Irán, donde la crisis económica ha afectado gravemente la vida cotidiana de los ciudadanos. La situación sigue siendo crítica, y las autoridades están bajo presión tanto interna como externa para abordar las demandas de la población.

