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Inversiones Jarpa busca reorganización judicial tras un crecimiento descontrolado y deudas acumuladas

Razones clave para la reorganización judicial de una empresa de carnes en crisis.
Razones clave para la reorganización judicial de una empresa de carnes en crisis.

La empresa Inversiones Jarpa Limitada, dedicada a la venta minorista de carne, ha presentado una solicitud de reorganización judicial con el objetivo de evitar su quiebra y alcanzar un acuerdo con sus acreedores. Según el documento presentado ante la justicia, las operaciones de la compañía comenzaron a principios del año 2021, enfocándose en la venta de carne fresca de alta calidad. La empresa se encarga de todo el ciclo de producción, que incluye la compra del animal, su faenamiento y la posterior venta al comercio minorista a través de carnicerías situadas en ubicaciones estratégicas.

Inicio y expansión de la empresa

Inversiones Jarpa Limitada inició su actividad como una pequeña y mediana empresa (pyme) con solo dos locales, uno en Concepción y otro en Rancagua. Con el tiempo, y al observar condiciones favorables para la expansión, la empresa decidió abrir nuevos puntos de venta en las comunas de Ovalle, Calama, Antofagasta y Lo Barnechea, además de incorporar un inversionista para inyectar capital en el negocio.

Razones del incumplimiento financiero

El documento judicial detalla las razones que llevaron a la empresa a enfrentar serios problemas financieros. Se menciona que “todo este crecimiento no lo soportó la parte orgánica de la empresa, que no se reformuló, ni creció como estaba creciendo el negocio propiamente tal, lo que lo llevó a ser ineficiente en su gestión de compra, procesos, personal y administración, hasta que empezaron a incumplir con obligaciones por no tener una estructura de costos ordenada”.

Problemas de gestión y cierre de locales

Se añade que “el crecimiento no tuvo una política asociada, si no era más bien aleatorio, lo que no ayudaba a ver la efectiva viabilidad de las unidades de negocio que iban abriendo”. La administración de la empresa comenzó a realizar pagos sin un plan estructurado, lo que llevó al cierre de los locales en Lo Barnechea y Antofagasta debido a que no alcanzaron las ventas esperadas.

Finalmente, se expone que “para los momentos de dificultad que estaban viviendo, tampoco tenían un plan de cierre ordenado o de pago de obligaciones críticas, lo que no les permitía visibilizar ni capitalizar los ahorros que estaban generando. Además, por las morosidades que no lograban solucionar estaban siendo objeto de variadas demandas de cobro”.

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