La seremi de Salud, liderada por Gonzalo Soto, revela que carritos callejeros en Estación Central usan aceites no aptos, poniendo en riesgo la salud de los consumidores.
La semana pasada, la seremi de Salud, bajo la dirección de Gonzalo Soto, llevó a cabo un procedimiento destinado a evaluar las condiciones sanitarias de los carritos de comida que operan en la comuna de Estación Central. El estudio se centró en la calidad del aceite utilizado para las frituras, y los resultados fueron sorprendentes. Se tomaron muestras de tres carros de comida, de los cuales dos mostraron niveles de compuestos polares que superaban la normativa establecida, mientras que uno se encontraba en el límite permitido. Esto indica que los aceites analizados no eran aptos para el consumo humano, lo que representa un riesgo significativo para la salud de los consumidores.
El Ministerio Público no proporcionó información sobre si se realizó el pago correspondiente por el secuestro de los aceites no conformes. Gonzalo Soto explicó que “cuando un aceite es reutilizado o calentado, muchas veces pierde sus componentes nutricionales, aumentando la oxidación y la formación de compuestos tóxicos o ‘compuestos polares’, los que, de acuerdo con el Reglamento Sanitario de los Alimentos, deben tener un valor máximo de 25%”. Esta afirmación subraya la importancia de la calidad del aceite en la preparación de alimentos fritos.
Ante esta situación, se recomienda a los consumidores evitar la compra de frituras en la calle. Soto enfatizó que “es importante comprar en el comercio establecido y, en el caso de productos fritos, fijarse que el aceite no presente un color oscuro, ni olor desagradable, ni tampoco residuos carbonizados o puntos negros”. Estas pautas son esenciales para garantizar la seguridad alimentaria y proteger la salud de los consumidores.
Los riesgos asociados al consumo de alimentos fritos de baja calidad son significativos. Se han señalado posibles consecuencias graves para la salud a largo plazo, que incluyen enfermedades como el cáncer, así como problemas cardiovasculares y hepáticos. La evaluación de las condiciones sanitarias de los carritos de comida en Estación Central pone de relieve la necesidad de una mayor vigilancia y regulación en la venta de alimentos en la vía pública, con el fin de salvaguardar la salud de la población.

