
El nombre del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a ser objeto de atención mediática tras su vinculación con el caso Epstein, donde se le menciona como un visitante frecuente del millonario Jeffrey Epstein, acusado de múltiples delitos sexuales. Recientemente, Ghislaine Maxwell, condenada por su complicidad en los crímenes de Epstein, ha propuesto una oferta que podría limpiar el nombre de Trump y del ex presidente Bill Clinton, a cambio de un indulto presidencial.
Maxwell, quien se encuentra en prisión por encubrimiento, ha mantenido silencio durante su juicio, pero su defensa ha revelado que está dispuesta a proporcionar información crucial sobre su participación en el caso Epstein. Según su abogado, David Markus, la única condición para que Maxwell hable es que Trump le conceda un indulto. “Si este Comité y el público estadounidense realmente desean escuchar la verdad sin tapujos sobre lo sucedido, existe un camino directo. La Sra. Maxwell está dispuesta a hablar con total honestidad si el presidente Trump le concede el indulto”, afirmó Markus en un comunicado.
La defensa de Maxwell sostiene que su testimonio podría exonerar a Trump y Clinton de cualquier delito relacionado con Epstein, argumentando que “solo ella puede ofrecer la versión completa” de los hechos. Además, enfatizan que tanto Trump como Clinton son inocentes de cualquier delito, y que el público tiene derecho a conocer la verdad.
Sin embargo, esta propuesta ha sido recibida con escepticismo. Los demócratas han acusado a Maxwell de intentar utilizar su declaración para obtener una sentencia más benigna, sugiriendo que busca beneficiarse de la influencia presidencial de Trump. En respuesta a esta situación, miembros del Congreso han decidido actuar como un comité para examinar los documentos relacionados con el caso Epstein, que contienen alrededor de 900 menciones de la palabra “pizza”, un término que ha suscitado diversas especulaciones en el contexto de este escándalo.
La situación de Maxwell y su oferta de indulto se desarrolla en un clima de creciente interés público y político, mientras se espera que el Congreso tome decisiones sobre cómo proceder con las revelaciones del caso Epstein.