
El 11 de marzo, el Presidente Gabriel Boric dejará La Moneda, marcando el fin de su mandato y la llegada de José Antonio Kast como nuevo jefe de Estado.
La ceremonia de cambio de mando, un evento tradicional en la política chilena, se llevará a cabo en el Palacio de La Moneda, donde el presidente electo, José Antonio Kast, asumirá oficialmente su cargo. Durante este acto, es habitual que los presidentes electos realicen una promesa o un juramento ante la nación, aunque existe una distinción importante entre ambos términos.
Históricamente, los presidentes que han optado por ‘jurar’ han sido Patricio Aylwin, Eduardo Frei Montalva y Sebastián Piñera, mientras que Gabriel Boric, Michelle Bachelet y Ricardo Lagos han preferido ‘prometer’. La diferencia entre estos dos términos radica en la implicación religiosa: ‘jurar’ implica hacerlo ante un poder divino, como Dios o la Biblia, mientras que ‘prometer’ se refiere a un compromiso personal sin invocar una autoridad religiosa.
Este matiz es significativo, ya que refleja las creencias personales de cada presidente. Boric, al igual que Lagos y Bachelet, ha manifestado no profesar ninguna religión, lo que lo llevó a optar por la promesa en su ceremonia de asunción. A pesar de esta diferencia semántica, ambos actos cumplen la misma función en el contexto del mandato presidencial, que es el compromiso de servir al país y a su gente.
La ceremonia de cambio de mando también se verá acompañada de diversas medidas de seguridad y logística, incluyendo el cierre temporal de algunas estaciones del Metro de Santiago, como parte de los preparativos para el evento.
Este cambio de mando se produce en un contexto político complejo, donde la transición de poder es observada de cerca por la ciudadanía y los medios de comunicación, marcando un nuevo capítulo en la historia política de Chile.