Las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), un grupo paramilitar de Sudán, han declarado la toma del campamento de desplazados de Zamzam, ubicado en Darfur Norte, un área que ya enfrenta una crisis humanitaria severa. Este acontecimiento se produce en el contexto del segundo aniversario del estallido de la guerra civil en Sudán, que ha enfrentado al Ejército sudanés con las RSF, llevando al país al borde de un colapso humanitario.
Según reportes de fuentes locales citadas por el portal Sudan Akbar, la ofensiva de las RSF ha provocado un éxodo masivo desde el campamento, que alberga a aproximadamente 750,000 personas, de las cuales la mitad son niños. Se ha informado que al menos un centenar de civiles, incluidos nueve cooperantes, han perdido la vida como resultado de los ataques ocurridos el 11 de abril, mientras que el gobierno regional ha elevado la cifra de víctimas a 350.
La situación en la que ya se habían reportado condiciones de asedio y restricciones extremas al acceso a alimentos, agua y medicinas, ha sido calificada como una “catástrofe humanitaria” por organizaciones internacionales. A pesar de las acusaciones en su contra, las RSF han negado haber atacado a civiles, calificando las denuncias de “montaje”. En un comunicado publicado en su canal de Telegram, afirmaron haber “liberado” el control del campamento y acusaron a sus oponentes de utilizar a la población como escudos humanos. También aseguraron que estaban facilitando la evacuación voluntaria de familias desde Zamzam hacia la ciudad cercana de Fasher, que es la capital de Darfur Norte.
La Misión de Investigación de la ONU en Sudán ha condenado enérgicamente la situación y ha advertido sobre la posible intensificación del conflicto en su tercer año. Los expertos de la misión han expresado su preocupación, afirmando que “con la creciente ola de discursos de odio, violencia étnica y venganzas, tememos que los peores capítulos aún estén por escribirse”. También han denunciado posibles crímenes de lesa humanidad cometidos por ambos bandos, recordando que “miles han sido asesinados, muchos más han sufrido violaciones y otras formas de violencia sexual, desplazamiento forzado, hambre, saqueos y destrucción de hogares, instalaciones sanitarias, mercados e infraestructuras civiles”.
A nivel nacional, la situación humanitaria ha sido devastadora. Desde el inicio de los conflictos el 15 de abril de 2023, millones de personas han sido desplazadas, incluyendo 3.5 millones de refugiados que han cruzado fronteras hacia Chad, Egipto y otros países. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha advertido que 24.6 millones de personas padecen inseguridad alimentaria, con 638,000 en niveles catastróficos. La portavoz de la Agencia para los Refugiados (ACNUR), Olga Sarrado Mur, ha señalado que “las noticias siguen siendo desalentadoras” y ha agregado que “la devastadora situación tiene lugar en medio de la peor financiación en décadas”, lo que presenta un panorama desolador para la población.
El conflicto comenzó tras un proceso de transición democrática posterior al derrocamiento de Omar Bashir. Las tensiones entre el jefe del Ejército, Abdelfatá Burhan, y el líder de las RSF, Mohamed Hamdan Dagalo, conocido como ‘Hemedti’, han escalado hasta convertirse en una lucha militar y política en el país. A pesar de algunos avances en la capital, Jartum, vastas zonas, especialmente en Darfur, continúan promoviendo la creación de un contexto paralelo. El martes se celebrará una reunión internacional en Londres con representantes de 20 países para analizar y diseñar medidas urgentes para la protección civil. El Alto Comisionado de Derechos Humanos, Volker Turk, ha declarado que la situación actual no solo está devastando el presente, sino que también “diezma el futuro”.
Mientras tanto, en el sur del país, ocho personas resultaron heridas en enfrentamientos intercomunitarios por tierras agrícolas en el condado de Terekeka, en el estado de Equatoria Central. Las autoridades han confirmado que decenas de viviendas han sido quemadas, lo que agrava la inestabilidad regional.

