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Aumento del 140% en precios de la cena navideña: ¿qué opciones quedan para las familias?

Costo de la cena navideña 2024: un análisis de un relevamiento privado.
Costo de la cena navideña 2024: un análisis de un relevamiento privado.

La consultora Focus Market ha llevado a cabo un análisis exhaustivo sobre la evolución de los precios de la cena navideña para una familia tipo de cuatro personas. Este estudio compara los costos de tres categorías de menús: económica, intermedia y premium, desde el año 2015 hasta la actualidad. El relevamiento detalla los componentes de cada menú, incluyendo el plato principal, el postre, la mesa dulce y el brindis, y analiza los incrementos en el precio de cada uno de ellos.

Menú económico

El menú económico, que incluye lechón, gaseosa, vino, ensalada de papa y huevo, además de un postre compuesto por un kilo y medio de helado con pan dulce, budín sin frutas, garrapiñada, turrón de maní, ananá fizz y sidra, tiene un costo actual de $87.127. Este precio refleja un aumento interanual del 140% en comparación con los valores del año anterior.

Menú intermedio

Por su parte, el menú intermedio, cuyo costo asciende a $147.770 este año, ha tenido un incremento del 144%. En el año 2023, este menú tenía un valor de $58.154. Según el informe, la canasta acumuló un 2.578% en el período comprendido entre 2020 y 2024, cifra que refleja el impacto prolongado de la inflación en productos estacionales de consumo masivo.

Menú premium

La categoría premium presenta un aumento del 114%, destacándose como la que tiene la menor tasa relativa frente a las otras categorías. Sin embargo, sigue siendo una opción inaccesible para gran parte de la población. Según las palabras de Damián Di Pace, director de Focus Market, “los productos tienen una fuerte estacionalidad. Si bien el promedio avanza en dígitos, se presentan fuertes ofertas, promociones y descuentos en góndola”.

Comportamiento del consumo

El informe también analiza el comportamiento de los consumidores en la previa navideña, destacando que “el consumo viene muy moderado, hay un 30% de descuento en diferentes tarjetas de crédito”. Además, se observó que en noviembre, las ventas minoristas crecieron un 3,9% respecto al mes anterior, según datos de CAME. Este crecimiento, sin embargo, se atribuye a la dinámica del comercio en los meses previos y a una mejora sustancial en la capacidad de compra de los consumidores.

Di Pace señala que el consumo masivo reacciona de manera diferente, ya que el “stockeo” previo estuvo ordenado y la estabilidad del cambio posterga las compras hasta el último momento. Este contexto muestra hábitos significativos de los consumidores argentinos, quienes buscan aprovechar al máximo antes de concretar sus compras. Menciona que “la macro estable le da mayor nivel de previsibilidad al consumidor en el contexto actual”.

Impacto de la devaluación

Comparando con el pasado, Di Pace explicó que la devaluación del peso frente al dólar del 25,5% en diciembre ha opacado la actividad comercial mayorista y minorista durante las fiestas. El panorama es diferente, ya que la situación cambiaria parece haber llevado a una sobre planificación de las compras navideñas. En términos porcentuales, los precios han subido, reflejando distintas velocidades en los aumentos que afectan al segmento de consumo. Estos datos confirman una tendencia persistente en los precios, que afecta especialmente a la alta demanda.

Adicionalmente, se destaca la posibilidad de acceder a significativos descuentos mediante crédito. Sin embargo, esto no es suficiente para compensar completamente el efecto acumulado de la inflación. Di Pace pone de relieve la situación de los comercios minoristas, señalando que “en Navidad, crecen, pero debido a que esperan”. Esto podría explicarse por la percepción de urgencia de adelantarse a posibles subas de precios.

Otro punto relevante es que el dato acumulado ilustra de manera contundente el aumento de precios de los bienes tradicionales de las fiestas en los últimos años. Finalmente, se asegura que esto permite proyectar gastos con cierta previsibilidad, aunque las expectativas inflacionarias continúan condicionando las decisiones de los argentinos.

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