Inicio Actualidad

Debate en el Congreso sobre el futuro del financiamiento educativo: ¿el FES es realmente más beneficioso que el CAE?

Egresados de altos ingresos enfrentarían más carga con nuevo sistema que con CAE.
Egresados de altos ingresos enfrentarían más carga con nuevo sistema que con CAE.

Durante el mes de enero, el Congreso de Chile se enfocará en una de las reformas más significativas del Gobierno, que consiste en la sustitución del Crédito con Aval del Estado (CAE) por un nuevo sistema denominado Financiamiento para la Educación Superior (FES). Este nuevo mecanismo incluye la posibilidad de condonaciones parciales o totales de la deuda para los estudiantes actuales y aquellos que fueron beneficiarios del CAE en el pasado. Además, el financiamiento del sistema pasará a ser responsabilidad del Estado, lo que implica que los bancos, que actualmente desempeñan un papel crucial en el sistema, quedarán excluidos de este nuevo esquema. Los beneficiarios del FES realizarán un pago al Estado una vez que ingresen al mercado laboral, con la particularidad de que habrá tramos exentos para aquellos con menores ingresos, y un límite máximo de 20 años para el reembolso de la deuda. El proyecto que propone esta transformación del CAE al FES se encuentra en discusión en la comisión de Educación de la Cámara de Diputados. En el contexto de esta discusión, la Biblioteca del Congreso Nacional (BCN) llevó a cabo un estudio comparativo sobre la carga financiera que implicará el nuevo FES en comparación con el CAE. Según las conclusiones del estudio, para el sistema de educación superior en su conjunto, la carga financiera, medida como el valor presente de los flujos de pago futuros, es en promedio menor con el FES en comparación con el CAE. Sin embargo, se identifican diversas realidades entre los beneficiarios. Aunque la mayoría de la cohorte analizada presenta una carga financiera menor con el FES, un 26,6% de los egresados se vería en una situación desfavorable, pagando más bajo el nuevo régimen que con el CAE vigente. Para los primeros nueve deciles de ingresos, el FES resulta ser más económico en promedio que el CAE, especialmente para los cinco primeros deciles. No obstante, la situación cambia a partir del octavo decil, donde un 19,2% de los egresados de este grupo enfrentarían mayores costos con el sistema público en comparación con el CAE. En el caso del décimo decil, que corresponde a los ingresos más altos, un 71,8% de los beneficiarios verían un aumento en sus pagos al optar por el FES en lugar del CAE. Es importante señalar que tanto el FES como el CAE están condicionados a los ingresos de los beneficiarios. En el sistema público, las tasas marginales sobre los ingresos laborales varían entre el 13% y el 15%, con tasas efectivas que oscilan entre el 7% y el 8%, dependiendo del tramo de ingresos en el que se encuentre el beneficiario. Por su parte, el CAE permite a los deudores acogerse al beneficio de pagar hasta un 10% de su ingreso como cuota financiera. El informe de la BCN se basa en la explotación de microdatos para proyectar los ingresos salariales de los egresados de la educación superior, considerando diferentes tipos de instituciones: universidades, centros de formación técnica (CFT) e institutos profesionales (IP). La estimación se fundamenta en los resultados de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen) y de la Encuesta Suplementaria de Ingresos (ESI) del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Con base en estas cifras, la BCN proyectó los ingresos futuros esperados que obtendrían los egresados durante el período de pago de los sistemas de financiamiento comparados. Se asume que los salarios promedio por tipo de institución y por edad observados en la ESI son representativos de la progresión salarial de la generación recién egresada de la educación superior. En este sentido, el salario real promedio observado para un egresado de una universidad privada a los 50 años en 2024 se interpreta como el salario que obtendría, en términos reales, un individuo de ese grupo de recién egresados cuando alcance los 50 años en 2051, asumiendo que se graduó a los 25 años. Este análisis también considera que los salarios por edad presentan una progresión creciente, aunque a tasas decrecientes, y que los egresados de universidades tienden a tener salarios más altos que aquellos que egresan de institutos profesionales, mientras que los ingresos de los egresados de institutos profesionales son ligeramente superiores a los de los egresados de centros de formación técnica.

Salir de la versión móvil