El Presidente de Chile realizó un llamado a la unidad nacional durante el Encuentro por Chile, un evento que reunió a diversas comunidades universitarias, organizaciones de la sociedad civil, autoridades y líderes políticos. En su discurso, el Presidente expresó su agradecimiento a los participantes y destacó la importancia de la conversación entre diferentes sectores, señalando que “en estos días no es tan obvio sentarse a conversar entre distintos (…)”. Esta afirmación resuena con la realidad actual, donde, como él mismo menciona, “a veces pareciera ser más fácil criticar (…), que buscar cuáles son los puntos que nos unen”.
El Presidente también hizo hincapié en que la ciudadanía parece compartir visiones y aspiraciones en una medida mucho mayor que la que las élites políticas son capaces de representar. Reconoció que “(…) somos quienes estamos en política los que pareciéramos tener más diferencias que el pueblo al que debemos representar”, lo que evoca un mensaje de unidad. En este contexto, planteó la pregunta: “¿De dónde cree usted, señor Presidente, que vendrá el pesimismo?”, sugiriendo que la fuente de la desafección ciudadana podría estar en su propia retórica.
El Presidente también hizo referencia a la necesidad de construir sobre lo existente, lo que implica un reconocimiento de los logros de sus antecesores, independientemente de su color político. Al afirmar que “es un aprendizaje de los años que he estado en la Presidencia, de que estamos construyendo sobre lo que construyeron quienes nos antecedieron”, el Presidente parece mostrar un gesto de humildad. Sin embargo, esta percepción se ve empañada por su insistencia en una retórica divisiva.
En su discurso, el Presidente criticó a los “grandes empresarios de este país”, a quienes acusó de padecer de un “pesimismo ideológico”. Afirmó que la baja inversión interna, que contrasta con la inversión extranjera, se debe a un “voluntarismo porfiado del empresariado local”, al que también acusó de un “rentismo de corto plazo”. Además, sugirió que “en Chile algunos pocos creen que la manera de crecer es con el chorreo, mientras los que más tienen van chorreando para abajo”.
Este discurso ha sido calificado como odioso y se basa en premisas que algunos consideran erróneas. Durante su intervención en el G20, el Presidente destacó que desde el retorno a la democracia, la pobreza en Chile ha disminuido del 40% al 6,5%, atribuyendo este logro a “políticas públicas con perspectiva social y de género, como lo son Chile Crece Contigo o (…) el Sistema Nacional de Cuidados”. Sin embargo, no mencionó el crecimiento económico que se ha producido durante este período.
Así, el Presidente se enfrenta a la contradicción de hacer llamados a la unidad y celebrar la reducción de la pobreza en Chile, mientras al mismo tiempo critica la ideología del “chorreo” y del gran empresariado. La pregunta que plantea, “¿de dónde viene el pesimismo en Chile?”, resulta cuestionable, ya que su propia retórica podría ser vista como una fuente de desconfianza y desafección entre la ciudadanía.
La retórica del Presidente, que oscila entre la celebración de logros y la crítica a las élites económicas, ha generado confusión y frustración. Esta contradicción en su discurso, que va desde un llamado a la unidad hasta la denuncia de ideologías pesimistas, refleja la complejidad del panorama político y social en Chile en la actualidad.

