
El diputado Felipe Camaño fue objeto de gritos de “vendido” tras su elección como vicepresidente de la Cámara Baja, en una jornada marcada por la controversia y acusaciones de manipulación política.
La votación, que tuvo lugar en la Cámara de Diputados, resultó en la elección de Jorge Alessandri (UDI) como presidente y Felipe Camaño como vicepresidente, lo que generó un ambiente tenso y de confrontación. La situación se complicó por las acusaciones de “manos negras” lanzadas por el Partido de la Gente (PDG), en particular por el excandidato presidencial Franco Parisi, quien insinuó que hubo irregularidades en el proceso electoral.
Se ha informado que, antes de la votación, circulaban rumores sobre un posible ofrecimiento de un cargo en BancoEstado para la madre de Camaño, lo que avivó aún más las críticas hacia su candidatura. La elección de Camaño fue vista como un golpe a la candidatura de Pamela Jiles, quien contaba con el respaldo de sectores del oficialismo saliente, y se especuló sobre un posible quiebre en los apoyos que la respaldaban.
Durante la sesión, los gritos de protesta se intensificaron, especialmente dirigidos hacia la diputada electa Zandra Parisi (PDG), quien fue llamada a la atención en medio del escándalo. Finalmente, Alessandri logró imponerse con 78 votos frente a los 76 que obtuvo Jiles, en una votación que estuvo marcada por intensas negociaciones y acusaciones de presiones previas.
La nueva mesa directiva de la Cámara Baja quedó conformada por Jorge Alessandri como presidente, Felipe Camaño como vicepresidente y Ximena Ossandón (RN) como segunda vicepresidenta, en un contexto de creciente tensión política y divisiones internas en el legislativo.