La candidata presidencial Evelyn Matthei se enfrenta a un desafío crucial en su campaña electoral, donde debe competir directamente con José Antonio Kast, quien lidera las encuestas. Esta situación ha generado un debate interno en su equipo sobre la mejor estrategia a seguir, ya que algunos sugieren que debe confrontar a Kast, mientras que otros creen que debería centrarse en atraer a los votantes de centro. Sin embargo, ambas posturas pueden ser vistas como parte de una estrategia unificada, ya que para captar a los electores moderados es esencial distanciarse de los extremos, siendo Kast uno de los candidatos más fuertes en esta polarización política.
Matthei es consciente de que dentro de su equipo hay quienes sienten tanto admiración como temor hacia Kast, lo que ha llevado a algunos a evitar un enfrentamiento directo. No obstante, su determinación ha prevalecido, manifestándose en varias acciones significativas. En primer lugar, ha denunciado las cuentas que difunden información falsa sobre su candidatura. En segundo lugar, ha exigido a Kast que aclare cómo planea financiar las pensiones actuales sin recurrir a los préstamos de los cotizantes al estado. En tercer lugar, ha enfatizado que cuenta con equipos competentes para fomentar el crecimiento económico y la creación de empleo. Por último, se ha posicionado como una opción más confiable para asegurar la paz social. Estos cuatro puntos han sido incorporados en la agenda pública, combinando aspectos técnicos y políticos que son esenciales para una campaña presidencial efectiva.
A pesar de estos esfuerzos, el comando de Matthei enfrenta el reto de evitar nuevas deserciones. Es importante señalar que muchos de los que han optado por apoyar a Kast nunca formaron parte formalmente de la campaña de Matthei, pero su cambio de lealtad genera inquietud y refuerza la percepción de que Kast es el candidato más fuerte. Es fundamental que ningún candidato a diputado o senador del pacto se sume a la campaña de Kast, ya que esto podría debilitar la candidatura presidencial de Matthei, obligándola a una campaña defensiva en la que deba justificar las pérdidas en lugar de enfocarse en atraer nuevos votantes.
En este contexto, los nuevos líderes del comando de Matthei tienen una doble responsabilidad: primero, mantener a los actuales seguidores y, segundo, ampliar su base de apoyo. Aunque cuenta con el respaldo de los Amarillos y Demócratas, así como del sector conocido como Piñerismo, su equipo carece de un componente popular significativo. Históricamente, ningún presidente en Chile ha sido elegido sin el apoyo de los sectores más vulnerables, lo que representa un desafío para Matthei, quien debe competir por este electorado con Kast, que ha demostrado tener un sólido respaldo entre ellos. A pesar de que su propuesta de crear un millón de empleos es atractiva, es necesario desarrollar un diseño político y ciudadano que aborde la seguridad, un tema crucial para los votantes.
Matthei cuenta con líderes locales que han demostrado ser efectivos en temas de seguridad, como los alcaldes Mario Desbordes en Santiago y Agustín Iglesias en Independencia. Sin embargo, su equipo no ha capitalizado adecuadamente la gestión de estas figuras, que representan a los sectores medios y populares en la Región Metropolitana, donde Matthei enfrenta debilidades electorales.
Otro aspecto importante para la campaña de Matthei es gestionar la competencia con Franco Parisi. Aumentar la distancia en las encuestas es fundamental para su estrategia. Según datos del Panel Ciudadano-UDD, la diferencia con Parisi se ha duplicado en una semana, pasando de 4 a 8 puntos, mientras que en CADEM la brecha creció de 3 a 5 puntos. Esto proporciona un respiro a la candidatura de Matthei, permitiéndole concentrarse más en Kast que en Parisi.
Al mismo tiempo, es crucial que Matthei reduzca la diferencia con Kast. Según el Panel Ciudadano-UDD, la brecha se ha reducido de 14 a 9 puntos en solo siete días, y en CADEM la diferencia pasó de 14 a 10 puntos. Aunque estas cifras son alentadoras, aún están lejos de ser decisivas. Matthei debe continuar enfatizando las diferencias entre su programa y las propuestas de los candidatos extremos. Para lograr esto, es necesario que profundice en las divergencias personales, programáticas y de equipo que la separan de Kast.
Es probable que el aumento en la popularidad de Matthei no esté directamente relacionado con una disminución en el apoyo a Kast, cuya base parece estar más consolidada. Sin embargo, las diferencias que establezca con el líder del partido Republicano podrían atraer a votantes de otras candidaturas hacia su proyecto. Por lo tanto, no existe contradicción entre diferenciarse de Kast y avanzar hacia los votantes de centro, ya que ambas tácticas son parte de una estrategia común.

