Los estibadores celebran un importante avance en sus negociaciones laborales.
Los estibadores de los puertos ubicados en la costa este de Estados Unidos y en el golfo de México reanudaron sus actividades laborales el pasado viernes, tras alcanzar un acuerdo preliminar con la patronal naviera USMX. Este acuerdo pone fin a la huelga que comenzó el martes, en la que los trabajadores exigían mejores condiciones laborales.
La huelga, que se inició en la madrugada del martes, fue provocada por la falta de consenso entre el sindicato International Longshoremen’s Association (ILA) y la patronal. Los estibadores demandaban un aumento salarial y un pacto que detuviera la automatización de sus trabajos, una situación que pone en riesgo sus empleos.
De acuerdo con una declaración conjunta emitida el jueves, el sindicato y la patronal lograron establecer un acuerdo provisional en relación con los salarios y decidieron extender el Contrato Marco hasta el 15 de enero de 2025. Esta prórroga se acordó para permitir que ambas partes regresen a la mesa de negociaciones después de las elecciones del 5 de noviembre y aborden otros temas pendientes.
La declaración también indicó que, “con efecto inmediato, cesarán todas las acciones laborales actuales y se reanudará todo el trabajo cubierto por el Contrato Maestro”.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, quien se había manifestado a favor de los trabajadores, celebró el acuerdo alcanzado y afirmó que la negociación colectiva “funciona”. En un comunicado emitido por la Casa Blanca, Biden destacó que “es fundamental para construir una economía más fuerte desde el centro hacia afuera y desde abajo hacia arriba”.
Se ha informado que la Casa Blanca jugó un papel mediador en las negociaciones, con el objetivo de evitar un impacto económico mayor en el país, especialmente a menos de cinco semanas de las elecciones entre la vicepresidenta Kamala Harris y el exmandatario republicano Donald Trump, en un contexto donde las encuestas muestran una competencia muy reñida.
El secretario de Transporte, Pete Buttigieg, se ofreció para “seguir coordinándose estrechamente con las partes interesadas de toda la cadena de suministro de Estados Unidos” y promover “un buen resultado” en futuras negociaciones.
En cuanto a las demandas salariales, se reporta que los trabajadores lograron un aumento del 62%, según lo publicado por el diario The New York Times. Este aumento representa un punto intermedio entre el 77% que el sindicato había solicitado y el 50% que la patronal había propuesto.
Sin embargo, no se ha llegado a un acuerdo que aborde las preocupaciones sobre la automatización. Harold Daggett, presidente del ILA, exigió en un comunicado que se establezca “un acuerdo absolutamente hermético de que no habrá automatización o semiautomatización” de sus oficios.
El impacto económico de la huelga aún no se ha determinado. Un estudio realizado por la consultora Anderson Economic Group estimó que, de haber continuado la huelga durante una semana, las pérdidas podrían haber alcanzado hasta 2,1 billones de dólares.

