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Crisis política en Turquía tras la detención del alcalde de Estambul, Ekrem Imamoglu, desata protestas masivas

Protestas masivas en Turquía: un desafío al poder de Erdogan y su gobierno.
Protestas masivas en Turquía: un desafío al poder de Erdogan y su gobierno.

La detención del alcalde de Estambul, Ekrem Imamoglu, ha provocado una crisis política significativa en Turquía, generando un aumento en las protestas y acusaciones de la oposición hacia el Gobierno por el uso de la Justicia con fines políticos. Imamoglu, quien es considerado el principal rival del presidente islamista Recep Tayyip Erdogan, fue arrestado el pasado miércoles y enviado a prisión preventiva el domingo, enfrentando cargos de corrupción, manipulación de licitaciones y colaboración con el terrorismo.

¿Por qué surge esta oleada de protestas en Turquía?

La situación política en Turquía se ha vuelto tensa tras la detención de Imamoglu, quien se perfila como un fuerte contendiente en las elecciones presidenciales de 2028. Desde su arresto, cientos de miles de personas han salido a las calles, denunciando lo que consideran un “uso político” de la Justicia para eliminar a un rival que, según las encuestas, tiene mejores perspectivas que Erdogan.

¿Quién es Ekrem Imamoglu?

Ekrem Imamoglu, de 53 años, ha sido alcalde de Estambul desde 2019. Su elección y posterior reelección en 2024 representaron un golpe significativo para Erdogan, dado que Estambul, con más de 16 millones de habitantes y un tercio del PIB del país, es un centro político y económico crucial. Desde su llegada al cargo, Imamoglu ha ganado popularidad y es visto por muchos como el único candidato con posibilidades de derrotar a Erdogan en las próximas elecciones. Su estilo de liderazgo, que se caracteriza por ser cercano y conciliador, contrasta con el enfoque más autoritario del actual presidente, lo que le ha permitido ganar apoyo incluso entre sectores que tradicionalmente han estado alineados con Erdogan.

¿Tienen base las acusaciones contra Imamoglu?

Imamoglu ha negado enérgicamente todos los cargos en su contra, acusando al Gobierno de utilizar el sistema judicial para deshacerse de él. La Fiscalía fundamenta sus acusaciones en testimonios de testigos cuya identidad permanece en secreto, lo que ha suscitado dudas sobre la veracidad de las acusaciones. La acusación de colaboración con el terrorismo se basa en un acuerdo político con el partido DEM, que tiene una orientación prokurda, lo que muchos consideran una excusa para vincular a Imamoglu con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

Las acciones judiciales contra él coinciden con su ascenso en las encuestas y su disposición a postularse para la presidencia. Un día antes de su detención, la Universidad de Estambul revocó su título de licenciado en Administración y Gestión de Empresas, alegando irregularidades administrativas, lo que es crucial ya que para ser candidato presidencial se requiere una titulación universitaria. La coincidencia de estos eventos ha llevado a organizaciones de derechos humanos y analistas a señalar que podría tratarse de una estrategia para inhabilitarlo.

¿Cómo ha reaccionado la población?

La respuesta de la población ha sido rápida y masiva. El partido de Imamoglu, el CHP (Partido Republicano del Pueblo), organizó el domingo unas primarias simbólicas en apoyo a su candidatura presidencial, donde se depositaron cerca de 15 millones de papeletas en más de 6,000 puntos del país. Desde su detención, las protestas han sido constantes en Estambul y otras ciudades, a pesar de las prohibiciones impuestas por el Gobierno. Hasta la fecha, aproximadamente 1,100 personas han sido detenidas en el contexto de estas manifestaciones. Otros partidos, como el DEM, también han expresado su solidaridad. La oposición ha prometido continuar con las protestas hasta lograr la liberación de Imamoglu.

El caso ha generado divisiones incluso dentro del partido oficialista de Erdogan, el AKP, y ha reforzado la imagen de Imamoglu como una víctima de persecución y un símbolo de resistencia democrática. Además, Imamoglu ha logrado conectar con los jóvenes, muchos de los cuales han participado en las protestas en su apoyo. La mayoría de estos jóvenes han crecido sin conocer una Turquía sin Erdogan, quien ha estado en el poder desde 2003.

¿Cuál ha sido el impacto económico de la crisis?

La detención de Imamoglu ha tenido un impacto económico considerable: la Bolsa de Estambul sufrió una caída significativa, la lira turca se depreció y el Banco Central se vio obligado a intervenir, vendiendo divisas por un valor que algunas fuentes estiman en más de 20,000 millones de dólares para estabilizar la moneda.

La crisis económica tiene un efecto profundo en Turquía, una economía abierta que depende de las inversiones extranjeras, donde las exportaciones y el turismo son sectores clave. La inflación en el país se mantiene alta, alrededor del 40%, y aunque Erdogan solía presumir de su gestión económica, el descontento creciente por la situación actual ha empobrecido a muchas familias. Este malestar económico ha llevado a sectores cercanos al AKP, como pequeños comerciantes, a mostrar simpatía hacia las protestas.

¿Qué dice la comunidad internacional?

La reacción de la comunidad internacional ha sido relativamente moderada, especialmente por parte de los aliados occidentales. Turquía, como un país clave en la OTAN y un actor importante en conflictos como los de Ucrania y Oriente Medio, se ha convertido en un socio estratégico. Mientras algunos líderes europeos, como el saliente canciller alemán Olaf Scholz, han expresado su preocupación, otros han optado por el silencio. Por su parte, Estados Unidos ha tratado el caso como un asunto interno para evitar tensiones con Erdogan.

Analistas sugieren que el Gobierno turco está aprovechando la situación internacional actual y su posición geopolítica para implementar una agenda autoritaria sin enfrentar una presión externa significativa.

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