
Este jueves, el ministro del Interior del régimen chavista en Venezuela, Diosdado Cabello, acusó al gendarme argentino Nahuel Gallo, quien fue detenido tras ingresar al país desde Colombia, de estar involucrado en un supuesto plan para evacuar a seis dirigentes opositores de la embajada de Argentina en Caracas.
Cabello, considerado uno de los hombres más influyentes del chavismo, afirmó que Gallo estaba colaborando con un equipo relacionado con Iván Simonovis, un excomisario disidente que se encuentra en el exilio. Según el funcionario, la operación se habría llevado a cabo entre el 13 y el 25 de diciembre, con el objetivo de sacar a los líderes del partido de María Corina Machado, quienes han estado refugiados en la sede diplomática argentina desde marzo de este año.
Diosdado Cabello sobre el gendarme argentino
En su programa televisivo semanal Con el Mazo Dando, Cabello declaró: “El individuo detenido en la frontera, de nacionalidad argentina, parece ser un agente especial de los servicios de inteligencia de ese país”. Este exintegrante de la Asamblea Nacional utiliza su programa para criticar a opositores y emitir órdenes que son rápidamente ejecutadas por las autoridades, los servicios de inteligencia, tribunales y fiscales.
El ministro del Interior también mencionó que la misión de Gallo era “infiltrarse en Venezuela”, establecer contacto con Simonovis, a quien se refirió como “El Reno”, y coordinar una operación para evacuar a los dirigentes del partido Vente Venezuela, que se encuentran asilados en la embajada argentina.
Acusaciones de planes terroristas
En el mismo programa, Cabello acusó a dos opositores, el profesor y abogado Jesús Armas y el dirigente y precandidato a alcalde Luis Palocz, de estar involucrados en lo que calificó como “comanditos terroristas” que planeaban ataques selectivos con la ayuda de la organización criminal Tren de Aragua. Ambos opositores fueron secuestrados por agentes encapuchados en la vía pública y estuvieron desaparecidos durante varios días, hasta que se supo que estaban detenidos en la sede de la policía política Sebin, incomunicados.
La ministra de Seguridad de Argentina, Patricia Bullrich, responsabilizó directamente a Cabello por la detención de Gallo y advirtió sobre las posibles consecuencias si el gendarme argentino no es liberado. Bullrich expresó en la red social X: “Secuestrar a un gendarme argentino no te hace fuerte, te muestra desesperado. La Argentina no se somete a tiranos”.
Los refugiados en la embajada argentina en Caracas
Los opositores mencionados por Cabello son seis políticos que, desde marzo, permanecen dentro de la sede diplomática argentina en Caracas, tras recibir asilo político del gobierno de Javier Milei. Estos políticos están a la espera de un salvoconducto que les permita exiliarse de un país que ha sido objeto de investigaciones por violaciones a los derechos humanos, incluidas detenciones arbitrarias y persecución a disidentes políticos.
La lista de refugiados incluye a Magalli Meda, ex jefa de campaña presidencial de Machado, y otros miembros clave del partido Vente Venezuela, que afirman haber ganado las elecciones del 28 de julio bajo la dirección de Edmundo González Urrutia. Entre ellos se encuentran Claudia Macero, coordinadora de Comunicaciones; Humberto Villalobos, coordinador electoral; Fernando Martínez Mottola, exministro de Transporte y Comunicaciones (1992–1993); y Omar González, exdiputado. También figura el exministro y asesor de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), Pedro Urruchurtu Noselli.
Todos ellos han denunciado haber sido presionados por las fuerzas de seguridad chavistas, que además han amenazado con ingresar a la sede diplomática, lo cual está prohibido por el derecho internacional. Las autoridades argentinas han denunciado cortes de electricidad y agua en la embajada, así como el control de los accesos a la calle y restricciones en la entrega de alimentos y agua potable.
La embajada argentina en Venezuela está bajo la administración de Brasil desde que los diplomáticos argentinos fueron expulsados en agosto, tras la controvertida reelección del chavismo. A pesar de las denuncias de fraude, Maduro está preparando la ceremonia presidencial, programada para el próximo 10 de enero, mientras que González Urrutia ha manifestado su intención de asumir la presidencia, en un contexto de máxima tensión institucional.