El 1 de enero es un día complicado para muchos, ya que la resaca tras las celebraciones de Año Nuevo puede intensificarse con el calor.
La resaca, comúnmente conocida como “caña”, es una respuesta del organismo a la deshidratación, inflamación y desgaste ocasionados por el consumo de alcohol. Este último actúa como diurético, lo que provoca una disminución de los niveles de electrolitos en el cuerpo. Para mitigar los efectos de la resaca, los expertos sugieren que la primera medida a tomar es la hidratación. Beber agua de manera constante durante la mañana y la tarde es fundamental, y se recomienda complementar con bebidas isotónicas o suero oral para reponer las sales minerales perdidas.
En cuanto a la alimentación, se aconseja optar por comidas ligeras y de fácil digestión. Frutas como la sandía, el melón y el plátano son ideales, ya que ayudan a rehidratar y aportan potasio. Un desayuno o almuerzo que incluya huevos, arroz o caldos puede ser beneficioso para aliviar la sensación de vacío y las náuseas. Los especialistas advierten que las comidas muy grasosas o excesivamente condimentadas, a pesar de su popularidad como “cura milagrosa”, pueden agravar la situación, especialmente en días calurosos.
El descanso también juega un papel crucial en la recuperación. Dormir más horas o tomarse el día con tranquilidad permite que el cuerpo se recupere del esfuerzo de la noche anterior. En caso de que el dolor de cabeza sea severo, se puede considerar el uso de analgésicos como el paracetamol, siempre evitando combinarlos con alcohol residual y evitando el ibuprofeno en ayunas, ya que este último puede irritar el estómago.
Finalmente, los especialistas coinciden en que la mejor estrategia para enfrentar la resaca es la prevención. Alternar el consumo de alcohol con agua, comer antes y durante las celebraciones, y evitar la exposición inmediata al sol al día siguiente son medidas simples que pueden transformar un 1 de enero de sufrimiento en una jornada más llevadera.

