La Democracia Cristiana (DC) se prepara para elegir a su nueva directiva el próximo domingo 12 de abril, en un contexto de divisiones internas y dificultades financieras. Cuatro candidatos se disputan la presidencia del partido: los diputados Jorge Díaz y Álvaro Ortiz, y los dirigentes de base Humberto Salas y Ana María Luksic.
La elección se produce en un momento crítico para la DC, que enfrenta una compleja situación económica. El balance fiscal del año anterior aún no ha sido aprobado por el Servicio Electoral (Servel), y se han reportado embargos en dos de sus sedes por deudas de contribuciones, además de sueldos y cotizaciones atrasadas. La crisis financiera ha sido un tema recurrente desde la renuncia del ex presidente Alberto Undurraga en julio del año pasado, tras el respaldo del partido a la candidatura de Jeannette Jara.
Álvaro Ortiz, quien fue alcalde de Concepción, lidera una de las listas y cuenta con el apoyo de la exministra Alejandra Krauss. Ortiz ha manifestado su intención de que la DC respalde proyectos que beneficien a la mayoría de los chilenos y ha propuesto un congreso ideológico para definir las futuras alianzas políticas del partido. En sus declaraciones, enfatiza que la DC se define como un partido de centro vanguardista, basado en el humanismo cristiano, y que no se alineará con extremos políticos.
Por su parte, Jorge Díaz, actual jefe de bancada y gobernador de Arica, encabeza la segunda lista. Díaz se ha mostrado crítico respecto a la etiqueta progresista que ha adoptado la DC en los últimos años, argumentando que el partido siempre ha sido de centro. A su vez, ha propuesto iniciar una auditoría pública para transparentar la situación financiera del partido.
Humberto Salas, con una larga trayectoria en la DC, y Ana María Luksic, quien ha trabajado en la vicepresidencia regional de la Mujer, también buscan aportar a la renovación del partido. Luksic ha destacado la necesidad de rearticular la DC y ha propuesto grabar las sesiones de la directiva nacional para mayor transparencia.
La situación actual de la DC refleja no solo problemas financieros, sino también una crisis de identidad, con un debate interno sobre su futuro y su papel en el panorama político chileno. Los candidatos coinciden en la necesidad de abordar estos desafíos y de recuperar el protagonismo del partido en la política nacional. La elección del nuevo liderazgo será crucial para definir el rumbo de la DC en los próximos años.

