
El Gobierno de Cuba ha alertado a las aerolíneas internacionales sobre la inminente falta de combustible para aviación, lo que afectará a todos los aeropuertos del país a partir de este lunes, 10 de febrero, y hasta el 11 de marzo. Esta situación es consecuencia del asedio petrolero impuesto por Estados Unidos, según confirmaron fuentes de EFE.
El aviso oficial, conocido como Notam, dirigido a pilotos y controladores aéreos, indica que el déficit de keroseno impactará a los aeropuertos internacionales de Cuba, incluyendo el José Martí de La Habana, el Juan Gualberto Gómez de Varadero, y otros en Cienfuegos, Santa Clara, Camagüey, Cayo Coco, Holguín, Santiago de Cuba y Manzanillo. El mensaje Notam especifica que el combustible JET A1 no está disponible, lo que podría provocar alteraciones en las rutas y horarios de las aerolíneas, principalmente estadounidenses, españolas, panameñas y mexicanas, aunque hasta el momento no han emitido declaraciones sobre cómo manejarán esta crisis.
Este tipo de escasez no es un fenómeno nuevo en la isla. En el pasado, durante el periodo especial de los años 90 y en situaciones recientes, las aerolíneas han adaptado sus rutas para incluir escalas en países como México o República Dominicana para reabastecerse. Las conexiones aéreas más comunes de Cuba son hacia Florida, España, Panamá y México, así como a otras capitales latinoamericanas como Bogotá, Santo Domingo y Caracas.
La falta de combustible podría agravar la ya crítica situación del sector turístico cubano, que ha estado luchando por recuperarse desde la pandemia de COVID-19, enfrentando además las sanciones estadounidenses y problemas económicos internos que han deteriorado la calidad de los servicios. Recientemente, varios países han advertido a sus ciudadanos sobre los riesgos de viajar a Cuba, citando apagones y tensiones crecientes con Estados Unidos.
La presión sobre Cuba se intensificó tras la firma de una orden presidencial por parte del expresidente Donald Trump el 29 de enero, que amenazaba con imponer aranceles a los países que suministraran petróleo a la isla, argumentando que Cuba representaba un peligro para la seguridad nacional de EE.UU. Esta medida se produjo tras la operación militar que resultó en la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, lo que llevó a EE.UU. a cortar el suministro de petróleo de Venezuela a Cuba.
Cuba, que produce solo un tercio de sus necesidades energéticas, depende en gran medida de las importaciones de petróleo, principalmente de Venezuela, así como de México y Rusia. En respuesta a la crisis energética, el Gobierno cubano ha implementado un severo plan de emergencia que incluye restricciones como la suspensión de la venta de diésel, reducción de horarios en hospitales y oficinas estatales, y el cierre de algunos hoteles.
La isla se encuentra en una situación económica precaria, con un prolongado decrecimiento, alta inflación, escasez de bienes básicos y apagones diarios, lo que ha llevado a un aumento en la migración de sus ciudadanos.