La CIA está liderando contactos informales con el nuevo gobierno de Venezuela en un contexto de inestabilidad política tras la caída de Nicolás Maduro.
La Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos se encuentra en una fase inicial de establecimiento de una presencia permanente en Venezuela, como parte de los planes del gobierno de Donald Trump para influir en el futuro del país sudamericano. Según informaron diversas fuentes a CNN, estas conversaciones se centran en cómo será la presencia estadounidense en Venezuela, tanto a corto como a largo plazo, tras la reciente captura del derrocado presidente Nicolás Maduro.
Las fuentes indican que la CIA ya había tenido presencia en Venezuela en los meses previos a la operación que resultó en la detención de Maduro. Aunque el Departamento de Estado será el encargado de la representación diplomática formal a largo plazo, la administración Trump planea apoyarse significativamente en la CIA para iniciar el proceso de reingreso al país, dada la transición política y la fragilidad del entorno de seguridad en Venezuela después de Maduro. “El Departamento de Estado planta la bandera, pero la CIA es la que realmente ejerce la influencia”, explicó una fuente conocedora de la planificación.
Los objetivos inmediatos de la CIA incluyen preparar el terreno para los esfuerzos diplomáticos, establecer vínculos con la población local y garantizar condiciones básicas de seguridad. En el corto plazo, se prevé que funcionarios estadounidenses operen desde instalaciones de la CIA antes de la reapertura de una embajada, lo que facilitaría contactos informales con diversas facciones del gobierno venezolano, líderes de la oposición y actores considerados potenciales amenazas, siguiendo un esquema similar al utilizado por la agencia en Ucrania.
“Establecer un anexo es la prioridad número uno. Antes de los canales diplomáticos, el anexo puede ayudar a establecer canales de enlace con la inteligencia venezolana, lo que permitirá conversaciones que los diplomáticos no pueden tener”, señaló un exfuncionario estadounidense con experiencia en la interlocución con autoridades venezolanas. Históricamente, Estados Unidos ha recurrido a altos funcionarios de inteligencia para mantener reuniones confidenciales con líderes extranjeros.
En este contexto, el director de la CIA, John Ratcliffe, fue el primer alto cargo de la administración Trump en visitar Venezuela tras la operación contra Maduro, donde se reunió con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y con mandos militares. Durante su visita, Ratcliffe transmitió a las nuevas autoridades que Venezuela no puede seguir siendo un refugio seguro para adversarios de Estados Unidos. Además, la CIA se encargaría de compartir inteligencia relevante sobre actores como China, Rusia e Irán.
En medio de este panorama, se han reportado tensiones diplomáticas y cuestionamientos en el Senado estadounidense sobre el uso de la fuerza en Venezuela, mientras que se espera que la próxima semana se registren precipitaciones de hasta 35 mm en la capital chilena.

