Cada año, cerca de 60 mil personas en Chile son diagnosticadas con cáncer, lo que convierte a esta enfermedad en la principal causa de muerte en el país. En el contexto del Día Mundial contra el Cáncer, expertos han enfatizado la importancia de la prevención, el diagnóstico temprano y el acceso oportuno a tratamientos como estrategias clave para enfrentar esta crisis de salud pública.
La cifra de diagnósticos anuales de cáncer en Chile sigue en aumento, lo que plantea serios desafíos para el sistema de salud. A nivel global, más de 340 iniciativas se están llevando a cabo este año bajo la campaña “Unidos por lo Único”, promovida por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta campaña busca centrar la atención en las historias de las personas afectadas por el cáncer, fomentando la empatía y un trato digno en la atención oncológica.
Valentina Ovalle, oncóloga radioterapeuta de Clínica IRAM y directora del Programa de Radioterapia Oncológica de la Universidad Diego Portales, destacó que “hablar de cáncer no solo es hablar de cifras, es hablar de personas”. Ovalle subrayó que la detección temprana de la enfermedad puede aumentar significativamente las probabilidades de éxito en los tratamientos, lo que mejora tanto el pronóstico como la calidad de vida de los pacientes.
Ricardo Morales, director médico de la Fundación Arturo López Pérez (FALP), advirtió que el cáncer debe ser considerado una prioridad nacional. “Hoy el cáncer es la primera causa de muerte en Chile. Uno de cada cuatro chilenos fallecerá por esta enfermedad y uno de cada dos la desarrollará a lo largo de su vida”, afirmó Morales, quien también enfatizó que se trata de una urgencia social que requiere respuestas coordinadas y efectivas.
Uno de los principales problemas que enfrenta el sistema de salud es el diagnóstico tardío. La Dra. Ovalle mencionó que es común que los pacientes lleguen en etapas avanzadas de la enfermedad, a menudo debido a la postergación de exámenes de tamizaje, falta de información o dificultades de acceso a los servicios de salud. “Detectar a tiempo no solo impacta en la sobrevida, sino también en tratamientos menos invasivos y con mejores resultados a largo plazo”, agregó.
Desde la FALP, Morales también destacó la importancia de la prevención como una estrategia costo-efectiva. Mencionó que factores de riesgo modificables, como el tabaquismo, el sobrepeso y la obesidad, requieren intervenciones sostenidas. “Impulsar hábitos saludables y programas de prevención no es opcional, es una estrategia que salva vidas y reduce significativamente la carga del cáncer”, afirmó, resaltando la relevancia de iniciativas como la inclusión del programa de cesación tabáquica en el GES y el impacto positivo de la actividad física regular.
La detección precoz es fundamental, especialmente en cánceres como el cervicouterino, de mama y colorrectal, tal como recomienda la OMS. Morales concluyó que “el diagnóstico tardío no solo eleva los costos del tratamiento, sino que condena a miles de personas a sufrimientos evitables y a una muerte prematura. Iniciar el tratamiento a tiempo es determinante para el pronóstico”.

