El embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, ha expresado preocupaciones sobre el proyecto de cable submarino entre Chile y China, advirtiendo que las iniciativas de telecomunicaciones relacionadas con infraestructura crítica pueden representar un riesgo para la soberanía y la seguridad del país. Judd realizó estas declaraciones durante una transmisión en Instagram, donde también abordó la reciente revocación de visas a funcionarios del gobierno chileno, incluido el ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz.
La revocación de visas se produce en un contexto de creciente tensión por el proyecto de cable submarino Chile China Express. Judd enfatizó que “todos tenemos un interés propio en esta región” y que Estados Unidos tomará las medidas necesarias para proteger sus intereses. Además, instó al gobierno chileno a implementar mecanismos de evaluación de inversiones para proteger su infraestructura crítica, advirtiendo que “cuando un país no protege su infraestructura crítica, arriesga perder su soberanía”.
El embajador también reveló que ha alertado a las autoridades chilenas sobre incursiones en los sistemas de telecomunicaciones del país por parte de actores malignos extranjeros, lo que podría comprometer la información personal de los usuarios. “Compartimos esta información con el gobierno de Chile, pero hasta la fecha no hemos recibido ninguna respuesta de alguna acción tomada para remediar la situación”, subrayó Judd.
En respuesta a las advertencias de seguridad nacional, el ministro Muñoz ha decidido dar marcha atrás en la licitación del cable submarino, tras recibir alertas de un representante estadounidense sobre los peligros que este proyecto podría implicar. Las tensiones en torno a este tema se ven agravadas por la concentración del 90% de los chips avanzados en la isla de Taiwán, lo que representa una vulnerabilidad crítica para la economía global.
Este desarrollo se produce en un momento en que el gobierno chileno se encuentra en un proceso de transición, con el cambio de mando a solo dos semanas de distancia, y mientras se trabaja en el diseño de la nueva administración, según la Oficina del Presidente Electo. La situación también se enmarca en un contexto internacional más amplio, donde las sanciones, el desgaste militar y la diplomacia bloqueada marcan el cuarto aniversario de la invasión rusa a Ucrania, un conflicto que sigue estancado.

