Las tensiones entre el Partido Comunista (PC) y el Frente Amplio (FA) en Chile han aumentado, poniendo en jaque la coalición que ha respaldado al presidente Gabriel Boric durante su mandato. A solo 33 días de que Boric deje La Moneda, las críticas de dirigentes comunistas hacia el mandatario y la ex candidata presidencial Jeannette Jara han intensificado la presión sobre el FA para que reevalúe su relación con el PC, liderado por Lautaro Carmona.
El clima de fragmentación se hizo evidente tras la decisión del Partido Socialista (PS) de congelar su participación en la coalición, en respuesta a las críticas que recibió por parte del FA y el PC tras la absolución de Claudio Crespo. La situación se ha complicado aún más debido a la defensa del régimen cubano por parte de algunos comunistas, lo que ha generado un distanciamiento entre los partidos que conforman el gobierno.
Durante el programa de streaming “Barba Roja“, los ex diputados Hugo Gutiérrez y Juan Andrés Lagos emitieron comentarios contundentes contra Boric, quien había calificado a Cuba como una dictadura. Gutiérrez, en particular, expresó que el presidente “queda como un cobarde” y advirtió que aquellos que se alinean con el “imperio” están “recontra equivocados”. Lagos, por su parte, enfatizó que en el PC no debería haber espacio para quienes consideren a Cuba una dictadura, dirigiendo su mensaje a Jara, quien ha instado a la militancia a “repensar” la política internacional y la defensa de los derechos humanos.
Las declaraciones de Gutiérrez y Lagos han generado un malestar considerable dentro del FA, que se siente incómodo ante la falta de respuesta de Carmona sobre los ataques a Boric. Juan Luis Castro, jefe del comité de senadores del PS, comentó que la postura del PC complica la unidad del sector, describiéndola como “retrógrada” y “dogmática”, lo que aleja las posibilidades de entendimiento entre las diversas corrientes de la izquierda chilena.
La situación actual plantea un dilema para el FA, que debe decidir si continuar su alianza con el PC, que mantiene una postura favorable hacia regímenes como el de Cuba y Venezuela, o alinearse con sectores de la izquierda y centroizquierda que condenan tales gobiernos. Castro subrayó que el FA se encuentra en un momento crucial, ya que la falta de distinción entre las posiciones de los partidos podría ser perjudicial para su futuro político.
En este contexto, las críticas internas y la falta de cohesión en la coalición podrían tener repercusiones significativas en la política chilena, especialmente con la llegada del nuevo gobierno de José Antonio Kast, que se perfila como un desafío para la izquierda en el país.

