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Cómo elegir aerocámara para el inhalador: “Considera la comodidad y el tamaño adecuado”

Descubre 4 consejos clave para elegir la aerocámara ideal para tu inhalador.
Descubre 4 consejos clave para elegir la aerocámara ideal para tu inhalador.

El asma y la EPOC afectan la respiración. Conoce las características esenciales de una aerocámara para optimizar el uso de inhaladores y mejorar tu calidad de vida.

Falta de aire, opresión en el pecho, tos y sibilancias son los síntomas más comunes del asma, una condición que se caracteriza por la inflamación crónica de las vías respiratorias y que afecta a aproximadamente 300 millones de personas en todo el mundo. Estos síntomas pueden manifestarse de manera gradual o en episodios repentinos, impactando significativamente la vida diaria de quienes los padecen. La dificultad para respirar también es un síntoma característico de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), que se acompaña de tos, producción de moco y sibilancias.

Para aquellos que viven con afecciones respiratorias crónicas como el asma o la EPOC, es común que los médicos recomienden el uso de un inhalador de dosis medida, conocido popularmente como puff. Este dispositivo es pequeño y portátil, diseñado para administrar un medicamento en forma de aerosol inhalable en dosis fijas y precisas. Sin embargo, el uso efectivo de los inhaladores requiere una técnica adecuada para garantizar que el medicamento llegue al sitio de acción deseado. La Dra. Milagro Sosa, Directora Médica de Abbott, advierte que “si no se siguen las indicaciones puede haber errores que disminuyen el efecto del medicamento”.

En el contexto del manejo de enfermedades respiratorias, la eficacia y la comodidad son aspectos esenciales. Osvaldo Cabrera, kinesiólogo del Instituto Nacional del Tórax, señala que “el principal error en pacientes adultos es no usar aerocámara, creyendo que ésta es solo para los niños”. Explica que la anatomía de las vías respiratorias no es recta, lo que significa que si se utiliza el inhalador directamente en la boca, entre el 80% y el 90% del medicamento puede quedar atrapado en la faringe, sin llegar a los pulmones. Esto puede resultar en una eficacia reducida del tratamiento o en efectos secundarios no deseados, como temblores y taquicardia. Por lo tanto, se recomienda el uso de una aerocámara para todos los pacientes que utilizan un inhalador de dosis medida.

Existen cuatro características clave que debe tener una aerocámara para asegurar un manejo adecuado del inhalador y mejorar la calidad de vida de los pacientes:

1. **Que sea antiestática**: Es fundamental que el material de la aerocámara evite la generación de electricidad estática, ya que esta puede hacer que las partículas del medicamento se adhieran a las paredes internas en lugar de llegar a las vías respiratorias. Cabrera menciona que “estas aerocámaras que se ven blancas por dentro, a las que les pasas el dedo y queda blanco, es el fármaco que queda adherido a la aerocámara”. Por lo tanto, una buena aerocámara debe ser antiestática. En caso de que no lo sea, se recomienda lavarla una vez a la semana con agua jabonosa y dejarla secar al aire.

2. **Que tenga la talla adecuada**: El volumen de la aerocámara debe ser apropiado para la talla del paciente. Cabrera indica que “el ideal es entre 160 y 180 ml”. Aunque existen aerocámaras más grandes, de hasta 400 ml, estas pueden dificultar el transporte. Un tamaño adecuado facilita la administración de los tratamientos, siempre siguiendo las indicaciones del médico tratante.

3. **Que sea valvulada**: Es importante que la aerocámara cuente con una válvula que se cierre al exhalar, lo que permite retener el medicamento dentro de la cámara y evitar que se expulse al exterior. Cabrera explica que “el objetivo es que el aire entre solo cuando el paciente inhale el contenido de la aerocámara”. Los modelos más avanzados incluyen una lengüeta que se mueve al inspirar, lo que permite a la persona cuidadora contar las respiraciones, lo cual es crucial si el paciente es muy pequeño o no puede seguir instrucciones.

4. **Que sea universal**: Una buena aerocámara debe ser compatible con cualquier inhalador disponible en el mercado. Cabrera enfatiza que “la aerocámara debe ser usada por todos los pacientes que usan inhalador de dosis medida”. Esto ayuda a que una mayor cantidad de medicamento llegue a las vías respiratorias, aumentando su eficacia y reduciendo la pérdida de fármaco. Además, es importante que el diseño de la aerocámara permita una correcta dosificación del medicamento y funcione con flujos respiratorios bajos, lo que es esencial en situaciones de baja capacidad respiratoria.

El proceso de uso del inhalador con la aerocámara comienza destapando el inhalador. Cabrera menciona que “aunque no lo creas, uno ve pacientes que no han destapado el inhalador y lo ponen en la aerocámara”. Luego, se debe agitar el inhalador durante cinco segundos antes de conectarlo a la aerocámara. El paciente debe exhalar todo el aire posible y, al iniciar una nueva inhalación, se aprieta el inhalador para liberar el medicamento. La inhalación debe ser lenta, tranquila y profunda, y se recomienda mantener el aire en los pulmones durante 5 a 10 segundos antes de exhalar lentamente. Si se indican dos inhalaciones, se debe esperar entre 30 segundos y un minuto antes de realizar la segunda.

Siguiendo las indicaciones del médico tratante y utilizando los dispositivos adecuados, es posible manejar las enfermedades respiratorias crónicas de manera efectiva.

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