
El exministro chavista Alex Saab fue detenido en Venezuela en un operativo conjunto con Estados Unidos, según confirmaron fuentes de inteligencia estadounidenses.
La captura de Saab, quien ha sido señalado como el principal operador financiero del régimen de Nicolás Maduro, ocurrió en la madrugada del 4 de febrero. La información fue inicialmente reportada por Caracol Radio, que citó la validación de funcionarios estadounidenses sobre el procedimiento. Saab, un empresario colombo-venezolano, fue arrestado por cuerpos de seguridad venezolanos en coordinación con autoridades de EE.UU., lo que marca un nuevo capítulo en su controvertida trayectoria.
La detención de Saab se produce poco después de su salida del Ministerio de Industrias de Venezuela, un cargo que ocupó hasta hace pocos días bajo la presidencia encargada de Delcy Rodríguez. Este empresario ya había sido arrestado en 2020 bajo una orden de captura estadounidense por lavado de dinero. En ese momento, su liberación estuvo vinculada a la excarcelación de ciudadanos estadounidenses que se encontraban en prisión en Venezuela.
En el mismo operativo, también fue detenido Raúl Gorrín, otro empresario venezolano considerado testaferro de Maduro y propietario del canal de televisión Globovisión. Ambos detenidos permanecen bajo custodia del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) mientras se discute su posible extradición a Estados Unidos.
Alex Saab ha sido acusado de ser un testaferro de Maduro y de estar involucrado en actividades ilícitas relacionadas con el lavado de dinero. En octubre de 2021, compareció ante un tribunal en Miami enfrentando ocho cargos por blanquear cientos de millones de dólares, supuestamente derivados de negocios corruptos con el gobierno venezolano. Saab está vinculado a varias empresas, incluyendo Group Grand Limited (GGL), que ha sido acusada de suministrar alimentos a precios inflados al Estado venezolano a través del programa de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP).
Las acusaciones en su contra incluyen la participación en esquemas de asociación ilícita para lavar dinero, con un plan que habría desviado cerca de 350 millones de dólares de contratos públicos destinados a la construcción de viviendas sociales. La situación de Saab y Gorrín se desarrolla en un contexto de creciente presión internacional sobre el régimen de Maduro y sus aliados.