
Alemania implementará controles temporales en sus fronteras terrestres para reducir la migración irregular, generando críticas de países vecinos y la UE.
Alemania implementará a partir de este lunes un control temporal en todas sus fronteras terrestres con el objetivo de disminuir la migración irregular. Esta decisión se toma a pesar de la oposición de los países vecinos y en un contexto de críticas que sugieren que la medida podría afectar el espacio Schengen, que permite la libre circulación de personas en Europa.
Los controles, que serán “flexibles y en función de las exigencias de seguridad”, se llevarán a cabo en las fronteras de Alemania con Francia, Luxemburgo, Países Bajos, Bélgica y Dinamarca durante un periodo de seis meses. Estos nuevos controles se suman a los que ya están en vigor en las fronteras con Suiza, Austria, República Checa y Polonia.
El canciller alemán, Olaf Scholz, perteneciente al partido socialdemócrata, defendió esta medida en un evento realizado en el estado de Brandeburgo, donde la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) lidera las encuestas de cara a las elecciones regionales programadas para el próximo domingo. Scholz expresó que “la migración irregular no es lo que queremos” y subrayó que “no era bueno” que de las 300.000 personas que llegaron a Alemania el año anterior, solo una fracción tuviera derecho a protección.
El gobierno alemán ha manifestado desconfianza hacia algunos de sus vecinos, con Scholz afirmando que “desafortunadamente, no podemos confiar completamente en que todos nuestros vecinos hagan las cosas como deberían”. Esta situación ha llevado a la coalición de Scholz a enfrentar presiones debido al crecimiento de la ultraderecha en el este del país y a una oposición democristiana que aboga por un rechazo generalizado de solicitantes de asilo en las fronteras alemanas, algo que el gobierno considera contrario a las normativas europeas.
La ministra del Interior, Nancy Faeser, indicó que el objetivo de los controles es “reducir aún más la migración irregular, detener a los contrabandistas, detener a los delincuentes e identificar y detener a los islamistas en una etapa temprana”. Faeser también aseguró que se actuará en estrecha coordinación con los países vecinos y que se busca minimizar el impacto de los controles en las personas que residen en las regiones fronterizas, así como en los viajeros, el comercio y la economía.
Alemania argumenta que los controles en las fronteras interiores con Polonia, República Checa, Austria y Suiza, que están en vigor desde octubre de 2023, han demostrado ser eficaces, ya que han permitido rechazar a más de 30.000 personas que intentaron ingresar al país de manera ilegal. Además, Faeser mencionó que ha habido una reducción del 20% en las solicitudes de asilo y un aumento del 20% en las devoluciones.
El gobierno alemán también ha señalado la carga que enfrenta el país en términos de capacidades de alojamiento, educación e integración, especialmente tras la admisión de 1,2 millones de refugiados de Ucrania y la migración de asilo en los últimos años.
A pesar de los esfuerzos de Alemania por justificar su decisión, ha recibido críticas de varios países vecinos y de otros miembros de la Unión Europea. Scholz se comunicó con el primer ministro polaco, Donald Tusk, para asegurarle que la medida se ajusta a la legislación europea. Tusk calificó el anuncio de “inaceptable” y anunció que se llevarían a cabo consultas urgentes con otros países afectados en la UE.
El gobierno austriaco también se pronunció en contra, afirmando que no aceptaría a personas que fueran rechazadas en la frontera alemana, con el ministro del Interior austriaco, Gerhard Karner, declarando que “no hay margen de maniobra”. Otros líderes europeos también han expresado su opinión sobre la medida. El primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, afirmó que la cuestión migratoria no puede resolverse mediante la “abolición unilateral” del acuerdo de Schengen, en referencia a la decisión de Alemania de reinstaurar controles fronterizos terrestres.
Por su parte, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, conocido por su postura ultranacionalista y su oposición a la inmigración, aplaudió la decisión de Alemania. Sin embargo, el ministro de Gobernación húngaro, Gergely Gulyás, criticó a Alemania, afirmando que el país ha “destruido” la zona de Schengen, primero en 2015 al permitir la entrada masiva de refugiados y ahora con los nuevos controles fronterizos.
La Comisión Europea, por su parte, ha recordado que el Código de Fronteras Schengen permite a los Estados miembros establecer controles fronterizos en situaciones de amenaza, siempre que se considere “necesario y proporcionado”.