Agostina Páez, una abogada argentina de 29 años, se reencontró con su familia en Río de Janeiro tras casi un mes de detención por acusaciones de racismo. La joven, que enfrenta un proceso legal por injuria racial, aseguró a medios argentinos que ha recibido “amenazas constantemente” durante su tiempo en Brasil.
Páez fue detenida en una comisaría del barrio de Rocinha después de que se ordenara su prisión preventiva, aunque horas más tarde la medida fue revocada, permitiéndole quedar en libertad ambulatoria. Actualmente, la abogada lleva una tobillera electrónica, debe residir en su domicilio y tiene prohibido salir del país. En una conversación con TN, pidió no ser grabada y expresó su preocupación por su seguridad, afirmando: “No quiero mostrar mi cara en ningún lado. Los medios de la Argentina me ayudaron mucho, pero acá en Brasil para nada”.
La abogada está acusada de realizar gestos racistas hacia el personal de un bar en Ipanema, un delito que en Brasil puede conllevar penas de entre 2 a 5 años de prisión. En su declaración, Páez mencionó que ha sido objeto de una campaña antifascista en Brasil, lo que ha intensificado las amenazas que recibe. “Me odian, hay mucho ensañamiento. Ayer fue un calvario porque me ponían muchas trabas, a pesar de que ya estaba la orden de que me liberen”, comentó, añadiendo que se siente “muy desprotegida”.
Al ser consultada sobre su arrepentimiento por los hechos en el bar, Páez se negó a dar detalles, afirmando que “no puedo hablar absolutamente de los hechos” y que “no mentí en nada”. Su padre, Mariano Páez, expresó su felicidad por el reencuentro con su hija, mientras que uno de los representantes legales de Agostina indicó que puede circular dentro del estado de Río de Janeiro y que tiene un plazo de 90 días más en el país mientras continúa el proceso legal en su contra.

