
El presidente de la consultora británica Oxford Economics, Adrian Cooper, advirtió que el mundo está experimentando un “cambio estructural permanente” en su orden económico, impulsado por el proteccionismo de Estados Unidos y el crecimiento de las exportaciones chinas. Cooper hizo estas declaraciones durante la presentación en Londres del informe “Perspectivas Globales 2026”, donde se prevé que el crecimiento de la economía global se mantenga en torno al 2,7% este año, a pesar de los posibles impactos de tensiones geopolíticas y la fragmentación del comercio.
El economista destacó que el giro proteccionista promovido por la administración de Donald Trump ha generado un cambio significativo en las reglas del juego de la economía mundial, un fenómeno que no se había visto desde la década de 1930. Este nuevo contexto cuestiona el orden comercial global establecido tras la Segunda Guerra Mundial y, según Cooper, “eleva de forma sustancial los riesgos geopolíticos” y aumenta las posibilidades de “errores de cálculo” entre las grandes potencias.
Cooper también subrayó que este cambio difícilmente se revertirá con un posible sucesor de Trump, afirmando: “No vamos a volver al punto en el que estábamos”. En su opinión, los países comenzarán a implementar medidas más agresivas para proteger y fortalecer sus industrias clave, una tendencia que también se extenderá a la Unión Europea.
A pesar de este cambio estructural, el informe de Oxford Economics prevé que el producto interior bruto (PIB) global aumente un 2,7% en 2026, cifra que se sitúa por debajo del 3,3% estimado por el Fondo Monetario Internacional. Este crecimiento se sustentará en la resiliencia de algunas grandes economías, especialmente Estados Unidos y China. En particular, se espera que Estados Unidos crezca un 2,3% en 2026, destacándose por su “excepcionalismo económico”, que se basa en factores tradicionales como el aumento de los ingresos reales de los hogares, la flexibilidad del mercado laboral, el apoyo fiscal y altos niveles de inversión privada.
Cooper también mencionó el papel crucial de la inteligencia artificial en el sostenimiento de la economía estadounidense, al contribuir a la creación de empleo y al aumento de la productividad. Sin embargo, advirtió sobre el riesgo de una corrección si los beneficios esperados de la IA no se concretan, lo que podría llevar a un ajuste brusco en la inversión y los mercados.
En respuesta a los aranceles impuestos por Estados Unidos, China está fortaleciendo su posición industrial al producir bienes de mayor valor y sofisticación, lo que le permite abaratar sus exportaciones y acceder a más mercados. Esta estrategia representa un desafío para economías con exportaciones similares, como Alemania y Japón.
Por otro lado, Europa enfrenta una creciente pérdida de competitividad frente a estas dos potencias, una situación que se ve agravada por altos precios de la energía, excesiva regulación y retrasos tecnológicos. Cooper expresó su preocupación por el futuro a medio plazo del continente y urgió a tomar medidas rápidas para “reforzar la productividad y reorientar sectores estratégicos”. Afirmó que Europa cuenta con un gran talento, empresas innovadoras y un amplio mercado interno, lo que podría ser clave para recuperar competitividad si se implementan las reformas necesarias.