Almighty, el extrapero cubano, vive un trágico declive tras una prometedora carrera. Su lucha contra adicciones y problemas mentales lo ha llevado a las calles.
La historia de Alejandro Mosqueda Paz, conocido en el ámbito del trap como Almighty, es un claro ejemplo de cómo una carrera que prometía ser brillante puede desmoronarse de manera trágica. En sus inicios, Almighty fue considerado una de las voces más influyentes de la música latina, colaborando con grandes figuras del género y acumulando millones de reproducciones en sus canciones. Sin embargo, su éxito fue opacado por problemas personales relacionados con su salud mental, lo que lo llevó a un descenso imparable en su carrera. En la actualidad, el artista que alguna vez llenó estadios y se hacía llamar “El Diablo Patines” se ha convertido en una sombra de lo que fue. Su vida ha dado un giro drástico, pasando de los escenarios a las calles, donde ha sido visto recientemente descalzo y pidiendo comida en Los Ángeles. Este deterioro ha dejado perplejos a sus seguidores y es el resultado de años de luchas internas, adicciones y conflictos que han desgastado su estabilidad profesional.
La historia de Almighty comenzó con grandes promesas de grandeza, pero se ha convertido en una tragedia pública que ilustra cómo los demonios internos pueden destruir incluso las carreras más brillantes. Nació el 20 de enero de 1996 en La Habana, Cuba, pero fue en Carolina, Puerto Rico, donde sus sueños comenzaron a tomar forma. Desde muy joven, mostró una habilidad innata para la música, lo que llamó la atención de Farruko, uno de los nombres más importantes de la industria del reggaetón. Con tan solo 19 años, en 2014, firmó con el sello Carbon Fiber Music, escribiendo canciones para otros artistas y catapultándose rápidamente a la fama con sus propios éxitos, como “Personalidad” y “Amárrate Las Timber”. Su estilo audaz y su capacidad para el chanteo lo distinguieron en la escena, permitiéndole colaborar con artistas de renombre como Daddy Yankee, Bad Bunny y Cosculluela. El futuro parecía estar asegurado en la cima, sin obstáculos en su ascenso.
Sin embargo, la situación personal de Almighty comenzó a complicarse. Su madre, preocupada por su salud mental, había diagnosticado desde su infancia un trastorno de personalidad, por el cual estaba medicado. En 2016, su relación se fracturó de manera violenta, culminando en una pelea pública en una discoteca, donde fue atacado por un grupo de personas. A partir de ese momento, comenzó a comportarse de manera errática, dejando de medicarse y comenzando a consumir marihuana. Este cambio en su comportamiento llevó a su “jefe” a intentar evitar que su carrera se viera afectada, acusándolo públicamente de robarle. Este incidente marcó el inicio de una serie de problemas que comenzaron a eclipsar su carrera.
Semanas después, mientras caminaba en Filadelfia, encendió alarmas sobre su salud mental. Estos episodios, sumados al creciente uso de drogas, empezaron a generar dudas sobre su música. En medio de esta crisis, Almighty experimentó una conversión al cristianismo. A medida que acumulaba problemas, su esquizofrenia lo llevó a ser ingresado varias veces en el hospital San Juan Capestrano para recibir tratamiento. Al salir de la internación, se sintió enfocado. A pesar de haberse distanciado de la música, el cantante debía una gran suma de dinero a “Farru”. En una rescisión de contrato, acordaron que si entregaba un disco, su deuda quedaría saldada y sería libre de todo tipo de denuncias o problemas judiciales. Cumplió parte del trato al entregar su primer álbum, titulado “La Bestia”, que fue lanzado el 7 de junio de 2019, aunque con retrasos en la producción y masterización.
Tras cumplir con todos sus compromisos comerciales, llegó un punto de quiebre en 2019, cuando decidió entregarse a Dios y transformar su vida, dejando atrás su oscuro pasado y adoptando un enfoque religioso. Lanzó temas como “Cristo Conmigo” y “Sangre Cristo”, y su álbum “Genelipsis” sorprendió a muchos, mostrando cómo el rapero había pasado de la irreverencia a la devoción en un intento desesperado por encontrar paz y redención.
A pesar de sus esfuerzos por mantenerse en el camino de la fe, la lucha de Almighty contra sus trastornos mentales se volvió irreversible. La recaída en sus problemas de salud mental afectó su vida personal. En 2023, fue arrestado en Miami por posesión de cocaína y resistencia a la autoridad, lo que reflejaba la profundización de su crisis. Aunque aún generaba ingresos que le permitían continuar viviendo, su situación económica se volvió precaria, dependiendo de amigos y colegas para subsistir. Los signos de su deterioro eran cada vez más evidentes.
En 2024, fue visto vagando por las calles de Santiago, Chile, pidiendo comida y acusando a distintas personas de tenerlo secuestrado, mientras fallaba en “conciertos” a los que había viajado hasta la capital chilena. Su imagen devastadora contrastaba con los momentos de éxito que había disfrutado en el pasado. Recientemente, sus comportamientos erráticos han preocupado a sus seguidores, quienes lo han visto en un estado sucio y desencajado, luchando con sus demonios internos en medio de montañas y viñedos, mientras la policía lo buscaba intensamente.

