La inteligencia no es el único factor del éxito académico. La determinación y el amor por el aprendizaje son claves, según un nuevo estudio británico.
Un estudio reciente realizado en el Reino Unido ha revelado que la inteligencia de un niño no es el único factor determinante para el éxito académico. En lugar de ello, los investigadores han encontrado que los factores “no cognitivos”, como la determinación para sobresalir a pesar de los obstáculos y un amor innato por el aprendizaje, pueden ser igualmente, si no más, influyentes en el rendimiento escolar. La Dra. Margherita Malanchini, coautora del estudio y profesora de psicología en la Universidad Queen Mary de Londres, afirmó: “Nuestra investigación desafía la suposición de larga data de que las habilidades cognitivas son el principal impulsor del rendimiento académico”.
El estudio, que fue publicado en la edición del 26 de la revista Nature Human Behavior, involucró a 10,000 niños británicos que fueron seguidos desde los 7 hasta los 16 años. Durante este tiempo, los investigadores de Londres analizaron el ADN de cada niño en busca de genes que se sabe están vinculados a ciertas habilidades cognitivas. Además, el equipo comparó los resultados de parejas de gemelos idénticos y fraternos, lo que permitió un análisis más profundo sobre cómo los factores genéticos compartidos podrían influir en el rendimiento académico.
Los investigadores desarrollaron una puntuación “poligénica” que predecía el desempeño escolar de los niños. La Dra. Malanchini destacó que “descubrimos que los efectos genéticos asociados se vuelven predictivos a lo largo de los años escolares; de hecho, el efecto casi se duplica con el tiempo”. Al final de la educación obligatoria, las disposiciones genéticas hacia el aprendizaje eran importantes para la predicción del éxito académico. Esto sugiere que, aunque la inteligencia es un factor, no es suficiente por sí sola para garantizar el éxito; otros rasgos como el impulso y la curiosidad también juegan un papel crucial.
Los investigadores también señalaron que el entorno en el que se desarrolla un niño, ya sea en casa o en la escuela, tiene un impacto significativo en su rendimiento académico. La Dra. Allegrini, del Colegio Universitario de Londres, explicó que “aunque los procesos familiares tienen un rol significativo, la creciente influencia de la genética cognitiva sigue siendo evidente incluso dentro de las familias”. Esto indica que los niños pueden moldear activamente sus propias experiencias de aprendizaje a través de su personalidad y habilidades, creando un ciclo de retroalimentación que refuerza sus fortalezas.
Los hallazgos del estudio sugieren que las escuelas deberían centrarse en mejorar no solo las calificaciones, sino también en fomentar un entorno que apoye el desarrollo de habilidades no cognitivas. “Nuestro sistema educativo ha centrado tradicionalmente su atención en el desarrollo cognitivo”, afirmaron los investigadores. “Es hora de reequilibrar ese enfoque y dar la misma importancia al fomento de un entorno inclusivo y efectivo para todos los estudiantes”.
Este estudio proporciona una nueva perspectiva sobre los factores que contribuyen al éxito académico, destacando la importancia de un enfoque más holístico en la educación que considere tanto las habilidades cognitivas como las no cognitivas.

