¿Madrugar o trasnochar? Un estudio del Imperial College de Londres revela que los noctámbulos tienen mejor función cognitiva que los madrugadores.
La cuestión de si es preferible ser madrugador o noctámbulo ha sido objeto de debate durante mucho tiempo. Muchas personas experimentan diferentes niveles de energía y productividad a lo largo del día, lo que lleva a la pregunta sobre cuál de estos dos grupos tiene ventajas en términos de rendimiento y bienestar. Este tema ha sido abordado por la ciencia, y un estudio realizado por el Imperial College de Londres ha arrojado luz sobre las diferencias entre madrugadores y noctámbulos, analizando a 26,000 individuos.
El estudio se centró en evaluar diversas capacidades cognitivas, incluyendo inteligencia, razonamiento, memoria y tiempo de reacción, en personas de entre 53 y 86 años. Se consideraron factores como la duración y calidad del sueño, así como el cronotipo de cada participante, es decir, el momento del día en que se sienten más alertas y productivos. El objetivo principal era investigar cómo estas variables influyen en el rendimiento cerebral.
Los hallazgos del estudio fueron sorprendentes, ya que desafiaron la creencia común de que los madrugadores tienen un mejor desempeño cognitivo. Según Raha West, la autora principal del estudio, “descubrimos que aquellos más activos por la noche tendían a tener un mejor desempeño en las pruebas cognitivas que los que lo hacían por la mañana”. Esto sugiere que los noctámbulos podrían poseer habilidades superiores en áreas como la memoria, la orientación y la atención.
Históricamente, algunas figuras notables, como Winston Churchill y Barack Obama, han sido reconocidas por su tendencia a trabajar durante la noche, lo que se alinea con los resultados del estudio del Imperial College. Además, investigaciones previas realizadas por la Universidad de Sydney también han explorado los efectos psicológicos y mentales de los ritmos circadianos, revelando que los noctámbulos tienden a tener niveles de inteligencia más altos. Richard D. Roberts y Patrick C. Kyllonen, psicólogos involucrados en este estudio, afirmaron que “aunque la diferencia en el desempeño de los dos tipos de personas era pequeña, era suficiente para contradecir los prejuicios. Un estilo de vida de ‘acostarse tarde y levantarse tarde’ no parece conducir a una desventaja socioeconómica, cognitiva o de salud”.
Por otro lado, los madrugadores también presentan características positivas. La investigación indica que suelen tener mejores parámetros de salud y se asocian con un nivel de bienestar superior, así como una actitud más positiva en comparación con los noctámbulos.
El estudio del Imperial College también subrayó la importancia de la duración del sueño, recomendando que lo ideal es dormir entre 7 y 8 horas. Dormir menos o más de este rango puede resultar en un deterioro de las funciones cognitivas. El profesor Daqing Ma, codirector del estudio, destacó que “descubrimos que la duración del sueño tiene un efecto directo en la función cerebral y creemos que gestionar de forma proactiva los patrones de sueño es realmente importante para potenciar y proteger el funcionamiento de nuestro cerebro”. Además, se identificaron otros factores que pueden influir negativamente en las funciones cognitivas, como la hipertensión arterial, la diabetes, el consumo de alcohol y el tabaquismo.

