En un emotivo despacho desde el The Plaza Hotel de Nueva York, José Antonio Neme compartió una anécdota personal que rememora un desengaño amoroso.
Durante la transmisión del programa “Mucho Gusto”, Neme relató una experiencia vivida en Estados Unidos que tuvo lugar hace varios años. En el contexto de la Navidad, el periodista recordó que, aunque nunca se ha hospedado en el icónico hotel, estuvo a punto de hacerlo tras conocer a alguien por internet. “No me he quedado nunca en el ‘Plaza’, lamentablemente, una vez estuve a punto, pero… parece que era un ‘catfish’”, comentó Neme, refiriéndose a la práctica de engañar a alguien en línea haciéndose pasar por otra persona.
El relato comenzó cuando Neme explicó cómo conoció a esta persona a través de redes sociales. “Pinché con alguien por internet, hace muchos años, me mandó unas fotos, me gustó, le puse unos likes”, narró. En ese momento, el periodista se encontraba en un alojamiento de menor calidad en Chinatown y preguntó a su interlocutor dónde se estaba quedando. La respuesta fue el Hotel Plaza, lo que hizo que Neme comenzara a soñar con una estancia lujosa. “Yo ya me veía en la suite presidencial en bata, abriendo la cortina mirando el Central Park”, compartió con sus compañeros de programa.
Sin embargo, la ilusión se desvaneció rápidamente. Neme se presentó en el hotel con el nombre que le había proporcionado su contacto, pero al llegar, se encontró con la amarga realidad: “No había nadie con ese nombre registrado en el hotel”, explicó. A pesar de la decepción, el periodista tomó la situación con humor, recordando cómo cruzó el lobby del Plaza “humillado” y terminó comprándose un hot dog en la calle, mientras el frío invernal lo envolvía. “Me hicieron hue…!”, bromeó, reflejando su capacidad para reírse de la situación.
Este relato no solo destaca la experiencia personal de Neme, sino que también resuena con el espíritu de la Navidad, donde las historias de amor y desamor suelen cobrar protagonismo. El The Plaza Hotel, famoso por su aparición en películas como “Mi Pobre Angelito 2”, se convierte en el telón de fondo de esta anécdota que mezcla la nostalgia con el humor.

