La figura del Krampus, un monstruo peludo que asusta a los niños traviesos, se ha vuelto popular en Europa durante la temporada navideña, contrastando con la imagen tradicional de San Nicolás.
Este personaje, que acompaña a San Nicolás, es conocido por su aspecto aterrador, con cuernos curvados y garras gigantes, y su historia se remonta a siglos atrás en países como Alemania y Austria. Según National Geographic, el nombre “Krampus” proviene de la palabra alemana “krampen”, que significa garra, y se dice que es hijo de Hel en la mitología nórdica. Además, comparte similitudes con criaturas demoníacas de la mitología griega, como los sátiros y los faunos.
La tradición establece que el Krampus aparece el 5 de diciembre, haciendo sonar cadenas y cascabeles, con la misión de castigar a los niños que se han portado mal, utilizando ramas de abedul o llevándolos, similar a la figura del Viejo del Saco. Al día siguiente, el 6 de diciembre, es el turno de San Nicolás, quien recompensa a los niños bien portados con regalos. Algunas teorías sugieren que ambos personajes podrían haber llegado juntos en la misma noche, alternando entre el castigo y la recompensa.
A pesar de su origen como símbolo de temor, el Krampus ha sido integrado en diversas celebraciones a lo largo de los años. Entre finales de noviembre y mediados de diciembre, regiones de Austria y otras partes de Europa se preparan para la llegada de Krampus y San Nicolás con grandes desfiles. Durante estos eventos, cientos de jóvenes se disfrazan del monstruo, recorriendo las calles y asustando al público mientras golpean con ramas de abedul.
En Salzburgo, algunos de estos eventos han evolucionado a espectáculos guionizados, como “Diabolus in Carne“, y la popular carrera de Gnigl, que atrae a miles de visitantes y numerosos grupos de Krampus. La popularidad del Krampus también ha trascendido a la pantalla grande, con el estreno en 2015 de la película “Krampus: El terror de la Navidad“, protagonizada por Adam Scott y Toni Collette.

