Argentina se prepara para un cambio histórico en su Ministerio de Defensa, ya que por primera vez desde el retorno a la democracia, un militar asumirá el cargo. El teniente general Carlos Alberto Presti, actual jefe del Ejército, tomará posesión del ministerio el próximo 10 de diciembre, tras la salida de Luis Petri, quien fue electo para la Cámara de Diputados con más del 53% de los votos en las elecciones legislativas del 26 de octubre.
El gobierno de Javier Milei ha destacado que la llegada de Presti al gabinete marca el fin de la “demonización” de las Fuerzas Armadas, un legado de la última dictadura militar que tuvo lugar entre 1976 y 1983. En un mensaje en redes sociales, Petri expresó: “Ese abrazo resume lo que vivimos estos años, trabajando codo a codo para transformar la Defensa Nacional. Modernizamos a nuestras Fuerzas Armadas, recuperamos capacidades para defender cada día más a los argentinos”.
La designación de Presti es significativa, ya que representa un cambio en la política de defensa del país, donde un militar con una carrera intachable liderará el ministerio encargado de la defensa nacional. El gobierno subrayó que esta decisión inaugura una nueva tradición que espera que la dirigencia política continúe en el futuro.
Desde 1930, Argentina ha experimentado seis golpes de Estado impulsados por las Fuerzas Armadas, siendo el más devastador el de 1976, que dejó un legado de crímenes de lesa humanidad, incluyendo desapariciones forzadas y torturas. El último militar en ocupar el cargo de Ministro de Defensa fue el contraalmirante Norberto Couto, quien fue desplazado en diciembre de 1981. Desde entonces, la cartera ha estado en manos civiles.
El nuevo ministro, Carlos Presti, se graduó del Colegio Militar de la Nación en 1987 y ha tenido una carrera destacada en el Ejército, donde ha ocupado posiciones clave, incluyendo el mando del Regimiento de Asalto Aéreo 601 y la IV Brigada Aerotransportada. Su experiencia incluye misiones de paz en Haití y funciones como agregado de Defensa en varios países de Centroamérica durante la presidencia de Mauricio Macri.
La llegada de Presti al cargo no ha estado exenta de controversia. Organizaciones de Derechos Humanos han expresado su preocupación, señalando que es hijo de un militar acusado de delitos de lesa humanidad durante la dictadura. Además, su decisión de no renunciar a su condición de militar en actividad para asumir el cargo político ha generado críticas.
El nuevo ministro se enfrentará a varios desafíos, incluyendo una deuda de 200.000 millones de pesos argentinos (aproximadamente 133.000 millones de pesos chilenos) acumulada por la obra social del personal de las Fuerzas Armadas, así como salarios de oficiales y suboficiales que se encuentran por debajo de la línea de pobreza. En los últimos dos años, la deserción de efectivos ha alcanzado las 18.000 bajas, un problema que el gobierno atribuye al pasado kirchnerista.
Además, Presti tendrá la responsabilidad de liderar la modernización militar más ambiciosa en años, que incluye la llegada de seis aviones F-16AM/BM Fighting Falcon adquiridos a Dinamarca, parte de un contrato que incluye 24 aeronaves más. Esta operación representa una inversión superior a los 300 millones de dólares, además de la adecuación de la infraestructura necesaria para su operación.

