En 2023, se registró la muerte de cientos de delfines de agua dulce en el lago Tefé, ubicado en el río Amazonas, Brasil, debido a una intensa sequía y una ola de calor que afectaron a la región amazónica. Un estudio reciente ha revelado que la mortalidad de esta especie se debió a que las temperaturas del lago superaron los límites de tolerancia térmica para la vida acuática.
El artículo, publicado a principios de noviembre en la revista Science, analizó las variaciones de temperatura en diez lagos de la Amazonía, encontrando que en cinco de ellos las temperaturas fueron “excepcionalmente altas” durante el periodo de estudio, alcanzando hasta los 37° C, lo que representa un problema significativo para las especies acuáticas. En el caso específico del lago Tefé, se registró una temperatura máxima de 41° C hasta dos metros de profundidad, lo que resultó letal para los delfines amazónicos de las especies Inia geoffrensis y Sotalia fluviatilis.
En total, en los lagos más afectados, se reportó la muerte de 275 delfines, de los cuales 209 fueron encontrados en el lago Tefé. Este fenómeno no solo impactó a la fauna acuática, sino que también tuvo repercusiones en las comunidades ribereñas.
Ayan Fleischmann, investigador del Instituto de Desarrollo Sostenible Mamirauá y autor del estudio, expresó en declaraciones a El País que “es una crisis ecológica y humanitaria al mismo tiempo”. El investigador explicó que el calentamiento de las aguas se debió a una combinación de factores, incluyendo la radiación solar extrema, la poca profundidad del agua y su turbiedad.
La sequía no solo redujo la cantidad de agua en estas áreas, sino que también incrementó su temperatura: “era imposible meter un dedo en el agua. Estaba tan caliente que los animales no tenían refugio. Los peces y los delfines murieron porque no había agua fría en el fondo del lago”, indicó Fleischmann.
El investigador también señaló que “estas temperaturas superan la tolerancia térmica de la mayoría de las especies amazónicas. Pero por alguna razón los delfines no huyeron, permanecieron en este lago hasta morir”. Además, las algas se vieron afectadas, cambiando la pigmentación del río a un tono rojo, lo que complicó la exploración en terreno para los investigadores.
Fleischmann comentó que “lo que normalmente tomaba tres horas en barco pasó a ser ocho o diez. Y además del calor, muchos colegas quedaron profundamente afectados por lo que vieron: centenares de cadáveres de delfines, comunidades enteras aisladas, personas sin agua ni comida”.
Los hallazgos del estudio de Fleischmann corresponden al año 2023, aunque la sequía se extendió hasta 2024 y, según el investigador, fue la más severa jamás registrada. “No sabemos qué ocurrió en los siglos anteriores, pero se puede decir con certeza que dentro de al menos 120 años, según los datos que tenemos, fue la mayor sequía”, planteó.
Cui Corrales, un biólogo mexicano que comparte contenido sobre la fauna acuática en redes sociales, comentó sobre el estudio, calificando este evento como una “tragedia”. Además, mencionó que este caso introduce un nuevo concepto dentro de la crisis ambiental global: la superación de los límites térmicos. “Ya no es cambio climático, ya no es calentamiento global, va más allá”, puntualizó.
Corrales explicó que los delfines están adaptados para vivir en temperaturas entre 25 y 30° C, y a 41° C, murieron “casi hervidos”, advirtiendo que si estos fenómenos continúan, “nos vamos a quedar sin delfines amazónicos en muy poco tiempo”.
El pronóstico tras los hallazgos de Fleischmann no es alentador, ya que es probable que el fenómeno del lago Tefé se repita en el Amazonas y en otras áreas de la zona tropical. “Con el cambio climático en curso, es probable que las temperaturas que se acerquen o superen los límites de tolerancia térmica de la vida acuática se vuelvan más comunes en los ecosistemas acuáticos tropicales”, señala el artículo.
Referencia: Ayan Santos Fleischmann y otros autores. Calentamiento extremo de las aguas del Amazonas en un clima cambiante. Revista Science, 2025.

