Argentina ha tomado la decisión de modificar su huso horario, pasando de UTC-3 a UTC-4 durante la época invernal. Esta medida fue aprobada recientemente por la Cámara de Diputados, respaldada por argumentos científicos que sugieren que atrasar los relojes una hora permitirá que el día amanezca más temprano, beneficiando especialmente a las regiones del centro y oeste del país.
La propuesta tiene como objetivo alinear las rutinas diarias de los argentinos con la salida del sol, lo que podría resultar en un ahorro significativo en el consumo energético, dado que la mayor parte del territorio nacional se encuentra bajo el huso horario UTC-4. Sin embargo, en la costa este de Buenos Aires, la reacción ha sido mayoritariamente negativa, como se ha evidenciado en el debate en redes sociales.
La votación en la Cámara de Diputados resultó en 151 votos a favor, 66 en contra y ocho abstenciones. En un contexto político donde las divisiones son comunes, el tema del huso horario ha logrado generar un consenso inesperado. No obstante, la medida aún requiere la aprobación del Senado para convertirse en ley y, de ser así, se implementaría en el invierno de 2026.
El proyecto de ley que busca que Argentina adopte el mismo huso horario que Chile ha estado en discusión durante varios años. Este texto, que ha recibido media sanción en la Cámara Baja, fue elaborado de manera transversal, incorporando iniciativas de diversos bloques políticos. Entre los impulsores se encuentran el radical Julio Cobos, la salteña Pamela Calletti de Innovación Federal, la porteña Gisela Marziotta de Unión por la Patria y el cordobés Oscar Agost Carreño de Encuentro Federal.
El exvicepresidente de la Nación, Julio Cobos, ha sido uno de los principales promotores de esta iniciativa, argumentando que la medida es necesaria para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Cobos ha señalado que en Mendoza, donde fue gobernador, el sol no sale hasta pasadas las 8:30 de la mañana durante el invierno, lo que significa que muchos niños ingresan a la escuela a las 7:00 en plena oscuridad.
En la presentación del proyecto, se establece que “el presente proyecto busca una mayor coincidencia entre la hora solar y la oficial con el fin de lograr activar el sistema circadiano de cada persona”. Además, se menciona que el aprovechamiento de la luz solar desde temprano podría generar un ahorro energético del 35%. Sin embargo, Cobos ha enfatizado que su principal motivación es mejorar la educación en el país, argumentando que un cambio en el horario podría contribuir a un mejor rendimiento académico.
El legislador ha expresado que “vamos a tener un mejor rendimiento académico de los chicos, porque si los llevamos a las 6 de la mañana los estamos despertando a las 5. Con este cambio, al menos no se pierde esa hora inicial de luz tan importante”. También ha mencionado la importancia de la seguridad para quienes se desplazan en las primeras horas del día.
Sin embargo, la propuesta de atrasar los relojes ha encontrado resistencia en la población. Cambiar el horario puede parecer sencillo, pero resulta complicado para una población de aproximadamente 46 millones de personas que ya se enfrenta a un “jetlag social” significativo.
Argentina adoptó el huso horario UTC-4 en 1920, que abarca la mayor parte del país, aunque algunas zonas cordilleranas se encuentran en UTC-5. En 1930, se introdujo el huso UTC-3 como horario de verano, pero en 1970, por error administrativo, el país quedó fijado en UTC-3. Un estudio del Conicet, mencionado en el proyecto de Cobos, indica que esta decisión alteró la referencia horaria del país.
Entre 2008 y 2009, Argentina experimentó con dos husos horarios, lo que generó confusión y problemas en la coordinación de actividades cotidianas. La centralidad de Buenos Aires en la vida nacional ha hecho que cualquier cambio horario sea objeto de debate intenso.
Las reacciones en redes sociales han sido variadas, con muchos porteños expresando su desacuerdo. Algunos temen que el cambio implique que la puesta de sol ocurra más temprano, lo que afectaría sus rutinas diarias.
Algunos usuarios han propuesto la adopción permanente del huso UTC-4, sin distinción entre verano e invierno, sugiriendo que alternar entre horarios puede ser problemático. El investigador Diego Golombek ha advertido que el proyecto actual podría generar más inconvenientes que beneficios, sugiriendo que sería mejor establecer un horario fijo durante todo el año.

