La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) han emitido recientemente una alerta epidemiológica debido a un notable incremento en los casos de tos ferina, también conocida como coqueluche. Esta preocupación se ha generado a raíz del aumento de contagios en varios países de la Región de las Américas, donde se han reportado más de 43 mil casos en el año 2024, siendo los países más afectados Brasil, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, México, Paraguay y Perú.
El coqueluche es una enfermedad infecciosa provocada por la bacteria Bordetella pertussis, que se caracteriza por una tos violenta e incontrolable que puede dificultar la respiración, según información de MedlinePlus. Esta enfermedad tiene un historial que se remonta al siglo XIV, y durante muchos años fue responsable de la muerte de miles de niños y lactantes. Sin embargo, la introducción de la vacuna en 1948 permitió un control significativo de la enfermedad a nivel global.
A pesar de que Chile no ha sido uno de los países más impactados por el reciente brote, el Ministerio de Salud ha decidido intensificar las campañas de vacunación para los más pequeños. Hasta el año 2025, se han reportado 394 casos a nivel nacional. Además, se recomienda que las mujeres embarazadas se vacunen a las 28 semanas de gestación, ya que en este periodo se transfiere la mayor cantidad de anticuerpos de la madre al feto a través de la placenta.
Los síntomas del coqueluche son similares a los de un resfriado, pero con una tos excesiva. Según la Clínica Mayo, los síntomas más comunes incluyen:
– Tos incontrolable
– Moqueo
– Congestión nasal
– Ojos enrojecidos y llorosos
– Fiebre
Después de una semana o dos, los síntomas pueden intensificarse, ya que la mucosidad espesa se acumula en las vías respiratorias, provocando una tos incontrolable. Esta situación puede llevar a vómitos, enrojecimiento del rostro y una fatiga extrema. La doctora Gema Pérez, pediatra broncopulmonar, advirtió a Meganoticias que “el llamado es a estar atentos a estos cuadros respiratorios con una tos que no para, que llega a hacer vomitar a veces a los niños. Sobre todo los lactantes más pequeñitos, que a veces no tienen tos y solo se ponen moraditos alrededor de los labios y hacen apneas o pausas respiratorias como único síntoma”.

